La F1 2026, ante una encrucijada solo empezar
Competición

La F1, ante la encrucijada más tempranera y decisiva: reglamento, audiencias y la espera de una reacción

7 de abril de 2026Oriol Muñoz Morera

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La nueva normativa del Gran Circo ha dejado muchas dudas cuando apenas se han celebrado tres Grandes Premio de temporada y el parón de abril abre un tiempo de reflexión

La F1 de 2026, año que estaba marcado en rojo desde hace muchísimo tiempo por el inicio de una nueva era, es imposible que te deje indiferente. O la defiendes ante las críticas y pides paciencia o estás radicalmente en contra. Hay muy pocos factores a favor de este reglamento y, a medida que pasan las carreras, el número de defensores va cayendo. Varios fabricantes se adentraron en la categoría por este cambio, pero hay muchos contratiempos. El principal es que los grandes protagonistas, los pilotos, han mostrado en su gran mayoría su descontento y en Japón apareció la gota que colmó el vaso. Por eso, en este período de parón tras la cancelación del GP de Arabia Saudí y de Bahrein, se abre un período de reflexión para encontrar soluciones.

El GP de Japón

El accidente de Bearman acaba con la paciencia

"No son adelantamientos, es evitar una colisión", decía Fernando Alonso cuando hablaba de los nuevos adelantamientos causados por la escasez de energía en las baterías de los monoplazas. Eso lo explicaba antes de la carrera de Suzuka y, apróximadamente después, Oliver Bearman sufrió un accidente al intentar pasar a Colapinto que era la clara evidencia de que la F1 tiene un problema.

El diferencial de velocidad cuando un piloto está usando el modo ataque y el defensor se ha quedado con las baterías vacías es enorme y, si la pista es estrecha, al mínimo movimiento anormal puede haber un accidente como el que sufrió el piloto de Haas a velocidades altísimas. Por suerte, no se tuvo que lamentar cualquier lesión grave. "Lo de 'Ollie' se veía a venir y ya veníamos avisando. ¿Qué pasaría si esto ocurre en Bakú o en Las Vegas yendo a 300km/h y con los muros pegados a la pista?", alzó la voz Carlos Sainz.

Y es que este es el grave problema de esta nueva F1. Los pilotos han perdido peso en el devenir de la carrera. Está claro que el coche siempre ha jugado un papel importante, pero el piloto buscaba el límite. Ahora se debe centrar en recargar energía en ciertas frenadas o simplemente verse obligados a dejarse pasar en las rectas porque el coche se queda sin energía y por mucho que tengas el pedal del acelerador al máximo, el coche va a perder velocidad. Lo que ahora se conoce como 'super clipping'. Y ya no hablemos de unas clasificaciones que han dejado por los suelos, donde el software del coche es más determinante que el nivel de riesgo que tome el que está al volante.

Por eso la 130R de Japón fue motivo de un cabreo tremendo para los que somos llamados puristas. Es lo que hay cuando estamos siendo testigos de cómo se está dando paso a una F1 donde el protagonista cada vez cuenta menos. Sí, hay más adelantamientos, pero ¿a qué precio? Y si los pilotos, que son los que se juegan el pellejo piden reaccionar, qué más se necesita para entender que esto no está funcionando. Por suerte, la FIA ya mandó un comunicado a raíz del accidente de Bearman y las consecuentes quejas avisando de que, en este mes de abril, se va a hacer una revisión para el futuro más inmediato posible.

Audiencias cayendo en picado: ¿la nueva F1 o el drama con Alonso y Sainz?

La F1 estaba viviendo en la cresta de la ola. A raíz del éxito de Drive to Survive y el auge de las redes sociales, una nueva generación había llegado al Gran Circo. Pero, ¿se acabó lo que se daba? Detrás de esa cortina de 'highlights', aparecen carreras que es difícilmente comprensible para el espectador no tan habitual. Incluso los más fieles vamos perdidos cuando vemos coches pasándose por falta de energía. Falta información para facilitar la comprensión. Y no nos vamos a engañar, China estuvo bien, pero las carreras de Australia y Japón le hicieron un flaco favor a aquellas personas que están empezando a ver la F1 hoy.

En España, según indicaba la cuenta de X especializada en audiencia Señor de los Medios, la mitad de la gente que se despertó para ver la carrera de Japón en 2025 se quedó en la cama esta vez. La audiencias pasó de 124000 a 63000 en este 2026, es decir, un 49% menos. El GP de China también sufrió una caída de más del 25% y solo 70000 personas vieron en directo el GP inaugural en Australia. Estamos hablando de cifras similares a las que había cuando Alonso no estaba en F1.

Y es que sí, que esta nueva reglamentación no ayuda es un hecho, pero que tanto Fernando Alonso y Carlos Sainz necesiten un milagro incluso para puntuar no ayuda. Que el piloto local tenga opción de lograr grandes resultados siempre es un plus para que más gente esté pendiente. Mirad en Italia. Con las dos victorias de Antonelli consecutivas, en el GP de Japón hubo un crecimiento de un 36% en tierras italianas. Así que sí, es innegable que si Alonso o Sainz estuvieran luchando por algo importante, los números serían otros.

El desastre con Alonso y Sainz perjudica las audiencias

Pero el problema es un cúmulo de circunstancias. Más que nada porque Alonso no gana una carrera desde 2013 y Sainz nunca ha tenido la oportunidad de luchar por un título. Sin embargo, había otros alicientes para ver la F1 como es el final a tres bandas del año pasado entre los McLaren y Verstappen o el tremendo 2021 entre el neerlandés y Hamilton.

Cuando la emoción en pista acompaña, la gente está pendiente. Por ahora, no hay relato que llame la atención cuando hace cuestión de dos meses todos estábamos pendientes de qué pasaría con un deporte que mueve masas como pocos. No es solo un factor lo que ha creado un debate que no se había visto todavía seguramente en este siglo. Un parón por un conflicto bélico nunca es una buena noticia, pero este abril puede ser beneficioso para una actual F1 herida. Hay que sacarle provecho a las circunstancias. Es momento de actuar.

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