Dime cómo aparcas y te diré cuánto tardará tu coche en ir al taller

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Las averías de tu coche no siempre son resultado de un uso prolongado o de causas imprevistas. A veces, nuestros hábitos más rutinarios, como aparcar, pueden contribuir a su deterioro antes de tiempo.

Nuestra forma de conducir siempre tiene consecuencias. Y el primero que las nota es nuestro coche. Y es que no siempre las averías son fruto del azar o del desgaste. En muchas ocasiones, se deben a nuestras costumbres, a nuestras maneras de hacer habituales. ¿Y qué hay más rutinario que aparcar?

Muchos conductores no son conscientes de que los hábitos relacionados con el aparcamiento pueden llevar a fallos en el coche”, explica Dominic Wyatt, experto en motor de la International Drivers Association. Aparcar puede parecer una tarea sencilla, incluso anodina para algunos. Pero lo cierto es que si no lo hacemos correctamente varios componentes de nuestro vehículo pueden resultar dañadas a la larga. En especial, el sistema de transmisión.

Sin ir más lejos, una reciente encuesta realizada por organizaciones líderes en reparación de automóviles destacó que las reparaciones de transmisión, especialmente las que surgen de un mal uso, representan una parte significativa de los casi 40.000 millones de dólares –casi 37.000 millones de euros– que los estadounidenses gastan anualmente en reparaciones de coches.

La importancia de la transmisión

El sistema de transmisión –manual, automática o de transmisión variable continua (CVT)– es un elemento básico y fundamental para que el coche se ponga en movimiento. No en vano, se ocupa de transmitir sin interrupciones la fuerza del motor a las ruedas. Y, para hacerlo, se sirve de una serie de elementos mecánicos. Pues bien, toda esta ingeniería precisa hace que el sistema sea vulnerable a un manejo brusco. Son muy sensibles y requieren un manejo meticuloso para un rendimiento óptimo.

Cada conductor necesita entender que la manera en que conduce su coche, incluso cuando está aparcado, puede tener un efecto significativo en su estado”, afirma Wyatt

Depende de cómo y dónde aparques, puedes estar desgastando la transmisión de tu coche sin que te des cuenta. Por ejemplo, no usar el freno de mano, comúnmente conocido como el freno electrónico, podría poner a todo tu coche en riesgo potencial.

Pon siempre el freno de mano

Nos explicamos. Cuando estacionas en una pendiente sin usar el freno electrónico todo el peso de tu vehículo recae sobre un solo componente, conocido como trinquete de estacionamiento. ¿No lo conoces? Es un pequeño pasador de metal en tu sistema de transmisión. Esta práctica habitual de estrés excesivo puede llevar, sin ir más lejos, al desgaste del trinquete o incluso a una falla catastrófica en el peor de los casos.

De hecho, según un estudio de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA),  agencia dependiente del gobierno de los Estados Unidos y que forma parte del Departamento de Transporte de dicho país, indica que el uso incorrecto del freno de mano causa más de 2.000 incidentes al año.

Evita también estos malos hábitos

De igual modo, otro informe asevera que cambiar al modo P (Parking) de golpe es perjudicial para tu transmisión automática. Más que nada porque esta acción obliga a la transmisión a absorber el impulso del vehículo de manera abrupta, poniendo un estrés innecesario en el trinquete de estacionamiento.

Por otro lado, frenar tu coche de manera brusca antes de aparcar pone una gran tensión en las pastillas de freno y en los neumáticos. El sistema de frenos y los neumáticos soportan el impacto de este frenado abrupto. Con el tiempo, esto los desgasta, aumentando la posibilidad de que el coche falle.

A propósito. Si acostumbras a aparcar en una pendiente sin usar el freno de mano, el estrés puede dañar el sistema de transmisión de tu vehículo. Esto se debe a que, desde esta posición, tu coche intenta moverse continuamente debido a la gravedad, ejerciendo una presión constante sobre los componentes de la transmisión.

Por último, si no revisas y ajustas regularmente la presión de tus neumáticos, puede producirse una distribución desigual del peso cuando aparcas. Esto, por cierto, puede provocar un mayor desgaste en ciertos neumáticos con el tiempo, lo que puede llevar a un fallo potencial.

Cómo proteger tu transmisión

Aquí te dejamos algunas medidas que puedes adoptar:

Usar el freno de mano. Siempre utiliza el freno de mano cuando aparques, especialmente en pendientes.

No cambiar bruscamente al modo P. Espera a que el coche se detenga completamente antes de cambiar al modo de aparcamiento.

Frenado suave. Intenta frenar de forma gradual a medida que te acercas a tu lugar de aparcamiento para reducir el desgaste en las pastillas de freno y los neumáticos.

Revisar regularmente la presión de los neumáticos. Controla la presión de los neumáticos de tu coche al menos una vez al mes y ajústala según sea necesario para asegurar una distribución uniforme del peso.

Tomar medidas activas para corregir estos hábitos puede prolongar significativamente la vida útil de tu coche”, concluye el profesional de la International Drivers Association.

Como habéis leído, las averías de los coches no siempre son resultado de un uso prolongado o de averías imprevistas. A veces, nuestros hábitos más rutinarios pueden contribuir a su deterioro. Al identificar y corregir estos hábitos de aparcamiento potencialmente problemáticos, puedes mantener la salud y la longevidad de tu coche.

Esto simplemente demuestra que cuidar de un vehículo no solo se trata de prestar atención a lo que hay bajo el capó. También se trata de cómo frenas, paras y aparcas.

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