Salón de Ginebra: bienvenidos al Chinatown del motor

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En 2020, como sucedió con el Mobile World Congress -que estos días vive una nueva edición en Barcelona (más brillante que nunca, aunque sin excesivas noticias vinculadas al sector de la automoción como hace unos años), la epidemia del COVID-19 obligó a la cancelación del Salón del Automóvil de Ginebra pocas horas antes de su inauguración. Ahora, cuatro años después, la muestra europea con más prestigio del mundo del motor ha vuelto al recinto del Palexpo de la ciudad helvética, con ocasión de su edición número 91, que coincide con el centenario de su estreno.

Tras aquella anulación por razones sanitarias, los organizadores del GIMS (Geneva International Motor Show) también suspendieron las ediciones previstas para 2021, 2022 y 2023.  Inicialmente, la feria suiza debía tener el año pasado dos ubicaciones diferentes en dos fechas distintas: una en su residencia habitual, y otra en Catar. Pero finalmente sólo fue esta última la que vio la luz en una versión muy especial de la tradicional convocatoria, ya que en ella sólo se vieron coches de lujo, deportivos, y algún que otro exotismo que difícilmente llegue a ver la luz o su producción en una gran serie.

Los organizadores de la habitual reunión de principios de año dieron diversos argumentos, todos un poco extraños para justificar este paréntesis de cuatro años. Entre ellos no hay que olvidar que la propiedad de la feria cambió de manos de una forma un tanto sorprendente.

Y Suiza dejó de ser neutral

La realidad es que si Ginebra ha estado ‘ausente’ este tiempo ha sido por la falta de interés de los fabricantes, que cada vez consideran más prescindible su presencia en unos encuentros que están perdiendo el sentido de su existencia.

El tiempo ha pasado factura al GIMS, ya que otros salones como Frankfurt, París, Detroit, Nueva York, Los Angeles, Munich, Bruselas… e incluso Barcelona volvieron a la actividad inmediatamente después de superar el escollo del parón forzado por razones sanitarias.

Y finalmente, aquí estamos. Ginebra nos ha recibido con un día gris y desapacible a fabricantes, coches, prensa y otros tantos paseantes por los ‘hall’ 1 y 4 del llamado ‘The Cube’, por la forma cúbica del edificio que nos acoge. La jornada ha arrancado con la proclamación del nuevo ‘Coche del Año en Europa 2024’, como os hemos informado en SoloAuto.net, con la selección del Renault Scenic E-Tech como triunfador del prestigioso y codiciado galardón.

A la fondue no le queda bien el chop suey

Ginebra siempre fue un salón muy cómodo, pero esta vez esta condición se ha mezclado con una extraña sensación de decepción y de tristeza. Desde hacía semanas ya se sabía que la inmensa mayoría de los fabricantes europeos tradicionales no iban a estar en Ginebra, pero se auguraba que los visitantes ‘no profesionales’ que a partir del jueves podrán acceder al GIMS encontrarían una amplia panoplia de marcas asiáticas.

La realidad, no obstante, ha sido otra, puesto que algunos de los más destacados constructores japoneses y coreanos también se han sumado a la ‘espantá‘. Y, por si esto no fuera suficiente, no están ni mucho menos todas las marcas chinas que inundan el mercado. Así, esta edición de Ginebra es como una revisión de la Guerra de Indochina, pero desplazando el escenario de la contienda al epicentro de Europa, y con los roles de invasores e invadidos intercambiados.

El GIMS es la oficialización en toda regla de los fabricantes chinos, que con su mercado local ya absolutamente saturado (por falta de poder adquisitivo de sus compradores naturales, y por el estancamiento de la progresión de su economía, reconocido por todos) utilizan este salón como el caballo de Troya desde el que meterse en Europa e intentar sacar tajada de un mercado que anda bastante desorientado por la zozobrante y dubitativa trayectoria de la descarbonización fijada para “dentro de un rato”. Ya saben: teóricamente en 2035.

El presente ya es eléctrico

Por ello, toda la atención de este salón pasa, como no podía ser de otro modo, por las propuestas electrificadas, los híbridos de todo tipo y condición, o directamente por los modelos totalmente eléctricos. Hemos pasado de modelos deportivos de ensueño con motores térmicos absolutamente inaceptables hoy en día, a propuestas utilitarias donde tal vez el diseño pasa a un segundo plano siendo la sostenibilidad el valor más perseguido.

Marcas como BYD han traído algunos modelos que son novedad en nuestros mercados (Seal U-DM-i, Tang, Yangwang o Denza N7), aunque perfectamente conocidos en su país de origen. Y lo mismo con firmas como Lucid, LMI-Beeway, o Shenzer… nombres a los que tendremos que irnos acostumbrando porque su desembarco es inminente.

Salón de Ginebra
Los modelos eléctricos e híbridos han colonizado el Salón del Automóvil de Ginebra, como no puede ser de otro modo.

Entre las novedades mundiales, hay que destacar el estreno de Shenzer o el de Totem Automobili; el Evo38 de Kimera; la versión híbrida del MG3 que tanto ha triunfado en el mercado español (pese a los múltiples problemas de suministro y de recambios que está teniendo), o la nueva marca IM derivada de la misma MG, que antiguamente fue inglesa y que ahora es totalmente china. Novedades, sí. Relativamente interesantes, también. Eso sí: más económicas que sus homólogas europeas.

¡Toda la Galia, no!

Y en medio del Palexpo, como si fuera aquella legendaria aldea poblada por un grupo de galos aficionados a deglutir jabalíes, extra-motivados por la poción mágica que suele prepararles el druida local, Renault y su marca filial -Dacia- resisten en The Cube al asedio al que les someten unas centurias de ojos rasgados.

Aquí, el brebaje potenciador, el néctar que les pone las pilas a tope -nunca mejor dicho- no es otro que la latente amenaza de fusión con otro grupo de irreductibles -los Stellantis– que también resisten con voluntad numantina el acoso oriental.

Ante semejante dibujo, la estrella de Ginebra es el Renault 5 e-Tech 100% eléctrico, y junto a él en un stand de casi tres mil metros cuadrados en el pabellón 4, los últimos modelos de la marca de su gama eléctrica (Megane y Scenic) e híbrida (Espace y Rafale, con tantas ‘raíces’ en las fábricas españolas del grupo).

El futuro pasa por una vieja historia

El mítico R-5 ha sido uno de los coches más importantes de la historia de la marca, especialmente en mercados como el nacional. Ahora la firma francesa ha vuelto a despertar las mismas sensaciones que en su momento provocó un coche especialmente juvenil y dinámico; un vehículo que no sólo acumuló éxitos comerciales (y deportivos), sino que se hizo un hueco en el baúl de los sentimientos de la movilidad en España. Uno de esos coches que sus usuarios recuerdan con cariño no únicamente por su uso, sino probablemente también por lo que les tocó vivir en paralelo al mismo.

La interpretación del R-5, ahora en su versión E-Tech totalmente electrificada, llega con el propósito de recuperar aquellas sensaciones, adaptándolas al tiempo presente. Y si el Renault 5 térmico ya era bonito, el eléctrico aún lo es más. Un coche que estará disponible a partir de los 25.000 euros, capaz de aglutinar la experiencia de Renault en seguridad y tecnología, y con unas soluciones que analizaremos al detalle en breve innovadoras y, sobre todo: asequibles.

Salón de Ginebra
Foto de la presentación del Renault R-5 eléctrico en el Salón de Ginebra.

El Renault 5 E-Tech incorpora el avatar interactivo Reno, que como hemos podido comprobar ‘in situ’ permite a los visitantes charlar con este nuevo compañero de viaje inteligente, simpático y con personalidad. La tecnología Ampere también cobrará protagonismo en el ‘revival’ del Renault 5 a través de su nuevo motor eléctrico, su cargador bidireccional y la batería optimizada que utiliza.

En el stand de la marca del rombo también descubrimos un universo de merchandising dedicado al Renault 5, el ‘icono pop’ de la marca, con productos ‘super cool‘ como el futbolín Bonzini, las tablas de surf del club Shapers, los jerseys de lana Saint James o el patinete eléctrico Plume.

Al cliente se le conquista por el bolsillo

Por su parte, Dacia muestra la tercera generación del Duster, desarrollada sobre la plataforma CMF-B, con un diseño más robusto y aventurero, y una mejorada oferta de motorizaciones (100 ECO-G de GLP, el HYBRID 140, y el mild-hybrid 48V TCe de 130 disponible con transmisión 4×2 y 4×4) para adaptarse mejor a las necesidades de cada cliente. Con un precio de salida inferior a 20.000 euros, el nuevo Duster sigue siendo un SUV familiar con una excelente relación valor/precio.

Ginebra supone la opción de ver la nueva concepción del Spring, el único vehículo eléctrico en Europa que pesa menos de una tonelada. Su compacidad no le impide ofrecer una buena capacidad de carga y numeroso equipamiento inteligente. Con su cuadro de instrumentos digital y personalizable (pantalla de 7″) y su pantalla central multimedia de 10″, el Spring es ahora aún más digital. Para ofrecer una mayor versatilidad, el nuevo Spring dispone del motor de 45 CV en el acabado Expression, y del de 65 en los niveles Expression y Extreme.

Salón de Ginebra
Pininfarina y Foxtron han presentado en Ginebra el prototipo Model B, un crossover propulsado por hidrógeno.

La guinda del pastel de Dacia la pone el prototipo del Sandrider, un coche que presume según la marca de ser “moderno, robusto, aventurero y eco-inteligente”. Un vehículo que aparecerá en la próxima edición del rally Dakar pilotado por Nasser al-Attiyah, Sebastian Loeb o la burgalesa Cristina Gutiérrez.

Silence dispuesta a hacer ruido

La marca catalana Silence, perteneciente a Acciona, también está presente en Ginebra con sus vehículos de dos ruedas con los que domina el mercado eléctrico de la moto en Europa, y su apuesta por vehículos ligeros de cuatro ruedas, idóneos por su practicidad en ámbitos urbanos.

Más allá de mostrar su sistema de baterías intercambiables, Silence ha desembarcado por primera vez en Ginebra no solo para enseñar su universo 360 grados de conectividad para la movilidad eléctrica, sino también para explicar la red comercial de la que dispone en todo el continente y ofertar sus posibilidades de ampliación a nuevos representantes.

Sobre el autor

Josep Lluis Merlos

Periodista, como Tintin. Cuando empecé a publicar (con 13 años) mis crónicas en la revista Motociclismo, yo quería dar la vuelta al mundo, subirme a la luna en un cohete rojo y blanco y viajar hasta el Tibet en moto. Un día me llevaron a Montjuic, olí la gasolina y me enamoré. Allí fue la primera vez de casi todo. Y aquí sigo, casi 50 años después, escribiendo y hablando de coches y motos, tras haber pasado por unas cuantas revistas, periódicos, emisoras de radio y cadenas de televisión. He visto centenares de carreras en todos los circuitos, pistas, carreteras y desiertos de todo el mundo. Y me siguen gustando tanto como aquel primer día. Pero lo del cohete aún lo tengo pendiente.
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