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Prueba Toyota RAV4 Hybrid 220H 4×4

Este RAV4 Hybrid 4×4 es una de las versiones de mejor rendimiento dinámico entre los SUV medios con motorización híbrida, incluso dentro su propia gama

Toyota fue una de las primeras marcas en hibridar su gama SUV, pero no ha sido hasta esta quinta generación, realmente pensada para ser híbrida, cuando ha conseguido un producto muy interesante.

Estamos ante el Toyota RAV4 Hybrid 4×4, concretamente equipado con un motor gasolina 2.5 de 177 CV asociado a un cambio tipo convertidor CVT y a dos motores eléctricos, uno de 120 CV para el tren delantero y otro de 54 CV para el trasero, aunque la potencia nominal del vehículo se ha equilibrado en 222 CV. Esto lo sitúa muy cerca de los 218 CV de las variantes 4×2, sin embargo, el plus de movilidad que supone tener dos ejes motrices lo compensa sobradamente.

Todo el sistema híbrido se apoya en una batería de 1,6 kWh que no es recargable externamente con un funcionamiento y gestión térmica y/o eléctrica completamente automático y en el que no se puede intervenir salvo por cinco modos de funcionamiento preestablecidos.

Inicialmente cuenta con tres modos de respuesta, el Normal, el Eco y el Sport. En el modo Eco se difumina la respuesta de la planta motriz en busca del mínimo consumo, mientras que en Sport la entrega al acelerador es más rápida y contundente. Por supuesto, en el Normal lo que hace es actuar de modo automático según cada circunstancia.

Paralelamente a esto, tiene un cuarto modo EV que prioriza el funcionamiento completamente eléctrico mientras haya carga en la batería eléctrica.

Prueba Toyota RAV4 Hybrid 220H 4x4
El diseño del RAV4 es muy moderno y cuenta con un compromiso de calidad muy alto. Además esta versión Luxury se complementa con una dotación muy alta a nivel de equipamiento, incluido el pack Safety Sense de seguridad activa y pasiva, que es de serie para toda la gama.

Finalmente, exclusivo para esta variante 4×4, incorpora un quinto modo denominado Trail que permite una trasferencia de par más rápida y contundente entre ambos trenes ante cualquier pérdida de tracción.

De todas formas, su rendimiento destaca por ofrecer un talante tranquilo, hasta el punto de que si lo conducimos con cuidado no parece que este RAV4 tenga esa potencia de 222 CV, pero esto es simplemente una sensación, porque llegado el momento es capaz de ofrecer una respuesta bastante contundente y segura en los adelantamientos.

El cambio mejora, pero sigue condicionado

El problema viene de su cambio CVT o de tipo variador, que ha mejorado notablemente con respecto a las anteriores generaciones de RAV4 Híbrido, aunque que en general sigue patinando en exceso. Esto hace que, en estas fuertes aceleraciones, el motor térmico se acelere exageradamente sin notar una entrega análoga entre el ruido, el régimen del motor y las prestaciones percibidas. Esto además de ser frustrante, pues un cambio convencional de marchas lo solucionaría, resulta muy ruidoso y afecta al consumo.

También es cierto que tiene un modo manual, pero se trata de unas marchas artificiales que permiten mantener cierta capacidad de retención y que resultan ideales, por ejemplo, para una conducción con remolque, ya que, en su modo secuencial -por la palanca selectora o las levas al volante en este acabado- no es un cambio rápido ni obediente a nuestras órdenes.

Prueba Toyota RAV4 Hybrid 220H 4x4
La tracción 4×4 se consigue mediante un motor eléctrico en el tren posterior y una gestión electrónica realmente refinada y eficaz.

Este Rav4 es un vehículo para ser conducido con mimo, sin acelerar demasiado y tratando de recuperar toda la energía posible con el sistema de frenada. Esto tiene especial sentido en ciudad donde podemos sacar el máximo potencial de su naturaleza híbrida. Reteniendo y aprovechado su funcionamiento 100% eléctrico a ritmos muy tranquilos.

En carretera abierta hay que conducir de la misma forma, ya que de lo contrario el cambio tenderá a acelerar el régimen del motor térmico afectando al gasto de gasolina.

De todas formas, el consumo medio homologado para esta versión 4×4 es de 5,6 litros a los 100 km. Un valor que durante este ensayo ha subido hasta los 6,8 litros de media en conducción tranquila, con valores de poco más de 6 litros en ciudad y que superaba los 7,5 litros cuando circulábamos por vías rápidas.

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Se trata de un coche muy bien aplomado, aunque sin ser excesivamente firme. Asume los cambios de dirección con agilidad y la tracción 4×4 es un plus a nivel de seguridad, lo mismo que el completo cuadro Safety Sense de Toyota.

Dinámicamente es un coche con un bastidor bastante firme pero que no compromete el confort de marcha. En las curvas gira muy plano, sin grandes inclinaciones de carrocería y es ágil ante los cambios de dirección. De hecho, dentro de su segmento, es uno de los que mejor compromiso ofrece en este sentido, al menos en cuanto a confort y eficacia de marcha con suspensión de serie.

En pistas, el esquema 4×4, ya sea en modo normal o en el Trail antes mencionado, ofrece una excelente capacidad de tracción, pues la electrónica y la enorme entrega de par de los motores eléctricos aseguran una motricidad y rapidez de respuesta sorprendentes, hasta el punto de que no notaremos cuando está trabajando y cuando no.

De todas formas, es un SUV al uso y su bastidor no está adaptado para grandes aventuras. Es más, donde mayor rendimiento sacaremos a su esquema AWD es en carreteras mal pavimentadas, deslizantes o incluso en nieve, donde este compromiso ofrece su mejor cara con un plus de eficacia y seguridad frente a las variantes de tracción delantera.

Tal vez, si crees que no necesitas de esta función 4×4 puedes elegir las versiones 4×2 que cuestan una media de 3.000 euros menos, aunque dada la eficacia del sistema y la agilidad que brinda la entrega de par del tren trasero en todo tipo de situaciones, lo hacen más que recomendable, especialmente si tenemos en cuenta que las versiones 4×2 solo gastan 0,1 litros menos que las 4×4.

Un coche generoso

En cuanto a habitabilidad es capaz de ofrecernos hasta cinco plazas, con una segunda fila con espacio sobrado para dos pasajeros y que se condiciona si ha de entrar un tercer ocupante, aunque solo en anchura, ya que seguirá teniendo un buen espacio para las piernas y altura al techo.

El maletero es otro aspecto destacable, ya que a diferencia de muchos otros híbridos que hipotecan este espacio de carga al utilizar parte de su espacio natural para colocar las baterías, este RAV4 ofrece un volumen inicial de 580 litros ampliables a 1.690 litros si abatimos los respaldos traseros. Este maletero también tiene un doble fondo y la posibilidad de montar una rueda de recambio de tipo galleta.

Aunque sigue siendo un SUV de forma y compromiso, no se le puede negar un excelente rendimiento motriz sobre pisos deslizantes. Sus motores eléctricos ofrecen una enorme e inmediata entrega de par y la gestión electrónica del control de tracción es impecable.

Los acabados son muy altos en cuanto a calidad y montaje y el equipamiento también es interesante, siendo este acabado máximo Luxury el que nos ofrecerá el mejor compromiso, aunque eso sí, su precio es de 43.500 euros.

Aun así, todos los modelos, desde el más básico, incluyen el pack de seguridad Safety Sense de serie, con elementos como el sistema de frenada de emergencia con detector de peatones y ciclistas, el asistente de cambio involuntario de carril o el control automático de luces de carretera entre otros.

 

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