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Prueba Mitsubishi L200 Doble Cabina 220 DI-D Kaiteki

Una profunda actualización del Mitsubishi L200 eleva a categoría de Premium uno de los referentes del segmento pick-up. Hoy lo probamos en su versión doble Cabina Kaiteki 220 DI-D con la nueva caja de cambios automática de seis velocidades.

Hoy nos ponemos al volante del recién remodelado Mitsubishi L200, un pick-up que cambia de estética, mejora sus acabados y equipamiento y monta un nuevo motor diésel de 150 CV con un eficaz cambio automático de seis relaciones.

Como se puede ver en las fotografías, el cambio estético más profundo lo encontramos en el frontal, donde se apuesta por la estética de los SUV de la marca como el Outlander o el ASX.

El capot ha crecido en altura, los faros con tecnología led son más perfilados y la calandra con las letras de Mitsubishi en relieve y color negro de este acabado Kaiteki lo dotan de una estética mucho más dinámica y deportiva. Los antiniebla se han colocado de forma vertical y se han enmarcado en los laterales de los voluminosos pasos de rueda.

Prueba Mitsubishi L200 Doble Cabina 220 DI-D Kaiteki
Es un coche amplio y bien acabado, pero no es un todoterreno muy cómodo para el día a día. ¿Para currar? como señores.

Lateralmente no hay grandes cambios, salvo por esos pasos de rueda delanteros y las nuevas llantas de 18 pulgadas. En general, la línea maestra del L200 se mantiene inalterable. Lo mismo ocurre con la parte trasera, que simplemente cambia por la adopción de unos nuevos pilotos más verticales y un paragolpes ligeramente rediseñado.

Esta unidad en concreto montaba unas barras antivuelco y un cubrecaja rígido de fábrica. Se trata de una opción que se puede pedir directamente a la marca y que está muy bien acabada, con el color del vehículo, con llave de seguridad e iluminación de led. Sin duda, es un elemento muy práctico si hemos de guardar objetos con cierta seguridad, aunque realmente limita la versatilidad de una caja abierta.

En este sentido, el L200 certifica una capacidad de carga de más de una tonelada (1.075 kg) y una superficie de 1,52 metros de profundidad y de 1,45 de anchura máxima, caja que, por cierto, también cuenta con un piso de resina protector.

En el interior hay cambios importantes, especialmente en diseño y calidad. El nuevo compromiso del Mitsubishi L200 parece nacer directamente de la calidad y el diseño de los SUV. Los plásticos son de mucha más calidad que antes. Este acabado Kaiteki tiene terminaciones de estilo de aluminio pulido e incluso el volante se ha heredado del Outlander. Otros elementos como la pantalla central táctil con todo el sistema de infoentretenimiento, el climatizador o la tapicería de piel también apuntan en esta dirección.

En cuanto a habitabilidad, sigue ofreciendo dos amplias plazas delanteras (la del conductor con regulación eléctrica y ambas con calefacción), así como una segunda fila perfectamente apta para tres pasajeros. De todas formas, no hay que llevarse a engaño, estas plazas no son especialmente cómodas, primero porque su piel permite que el cuerpo deslice en exceso en las curvas, segundo porque la verticalidad del respaldo no las hace idóneas para largos viajes y, tercero, porque en general el bastidor no está pensado para el uso diario con familia.

El bastidor sigue siendo de largueros y travesaños con suspensión independiente delante y rígida con ballestas detrás, que es un compromiso clásico entre los pick-up, ya que es el que mayor capacidad de carga puede ofrecer sin mermar en exceso el buen guiado del conjunto. En el caso de este Mitsubishi L200, estas ballestas siguen siendo excesivamente rígidas, especialmente si circulamos sin carga; aun así, en pisos irregulares como pistas y asfalto en muy mal estado, no son del todo duras, aunque para nada cómodas.

En vías rápidas sí que ofrece una mayor calidad de guiado y estabilidad, pero no hemos de olvidar que estamos ante un vehículo alto y bastante rígido en el tren trasero.

Nuevo motor, buen rendimiento y mejor cambio automático

Lo que sí nos gusta es la llegada de este nuevo motor diésel 2.2 de 150 CV de funcionamiento más suave que el anterior 2.4. Es un motor más silencioso y que gira más suave, pero sin perder el potencial necesario a bajas vueltas en este tipo de vehículos.

También es muy reseñable este nuevo cambio automático, de seis relaciones, que tiene en su funcionamiento una notable eficacia, ya sea en el modo automático, con un alto grado de confort y eficacia en conducción, o secuencial, donde demuestra ser bastante obediente a nuestras órdenes. Los desarrollos están bien escalonados, aunque tiene una sexta realmente larga que apunta a reducir los consumos lo máximo posible.

En este sentido, el fabricante anuncia un gasto de 9,7 litros a los 100 km, aunque durante nuestra prueba con todo tipo de recorridos, pero poco off-road, este gasto subió hasta los 10,2 litros de media.

Cerrando el círculo del compromiso motriz, cabe destacar que este L200 monta el esquema de tracción Super Select II, es decir, la más clásica, pero también la más completa de las transmisiones de Mitsubishi. Este sistema permite circular tanto en 4×2 como en 4×4 con marchas largas a cualquier velocidad, ya que cuenta con una diferencial central que evita esfuerzos de torsión a altas velocidades.

Por supuesto, también cuenta con bloqueo de este diferencial para poder circular en 4×4 y con largas, pero con un reparto más homogéneo de par y, por tanto, ideal para circular por pistas y asfalto realmente deslizante. Evidentemente este cuadro se completa con una caja reductora bastante cerrada, que resulta ideal para situaciones de conducción todoterreno más extremo.

Prueba Mitsubishi L200 Doble Cabina 220 DI-D Kaiteki
El nuevo control de descensos y de tracción multiprogramable son un aporte extra a la ya de por sí buena solución de montar el esquema de tracción Super Select II.

Además, el nuevo L200 nos reserva otra sorpresa: cuenta con un extra de electrónica, basado en un control de descensos (prescindible si sabemos trabajar con la reductora) y un control de tracción con hasta cuatro modos de funcionamiento.

En este caso no hay duda de que es un aporte muy interesante para las situaciones más complicadas y que mediante un solo botón podremos variar el control de tracción y de la frenada para los modos de Tierra, Barro/Nieve, Arena, y Rocas, muy efectivo cada uno de ellos, lo que permite personalizar en cada momento la respuesta de este Mitsubishi L200. Sin duda sigue siendo uno de los pocos representantes del TT más puro.

Este modelo es el Kaiteki, es decir: el modelo más acabado y con caja automática. Un compromiso que eleva el precio hasta los 44.988 euros, un coste alto que queda compensado por parte del equipamiento que ya hemos comentado o por detalles como el control de mantenimiento de carril, el de ángulo muerto, la alerta de tráfico cruzado trasero, la mitigación de aceleración no intencionada, los faros delanteros biled con encendido automático de carretera y cruce o la cámara de 360 grados con sensores delantero y traseros.

Prueba Mitsubishi L200 Doble Cabina 220 DI-D Kaiteki
El Mitsubishi L200 es una alternativa tan válida para momentos de trabajo como de ocio, lo que no es, aunque lo intenta, es un coche cómodo.

 

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