¿Qué podemos esperar del centenario de las 24 Horas de Le Mans con el Ferrari #50 de Miguel Molina en pole?

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El centenario de las 24 Horas de Le Mans contaba de serie con grandes alicientes. Con todo, el desarrollo de los dos primeros días de competición ha dibujado un escenario aun más atractivo para la cita reina del WEC. El Ferrari #50 en el que compite Miguel Molina sale en pole. El ‘status quo’ antes del inicio de la carrera no está nada claro y todo puede pasar en La Sarthe.

Entre otras cosas porque a la habitual tendencia a la impredecibilidad que existe en Le Mans hay que sumarle el factor lluvia. Los primeros chaparrones han arreciado sobre el circuito en la tarde y noche del viernes, precisamente cuando no había coches en pista. Eso sí, todo hace indicar que será un ingrediente a tener en cuenta en la receta de la carrera reina del WEC.

El centenario de las 24 Horas de Le Mans

Las 24 Horas de Le Mans son historia viva del automovilismo y en esta edición en la que la carrera cumple 100 años, esta circunstancia es todavía más palpable. La presencia de coches clásicos en el ‘Village’ es aún mayor que de costumbre, mientras que el Museo de Le Mans presenta una colección de vehículos ampliada. Para muestra la subasta de RM Sotheby’s de coches clásicos de Le Mans.

De igual forma, la actividad en pista también tiene su trasfondo histórico. El retorno de Ferrari a la cúspide de la resistencia y de las 24 Horas de Le Mans tras cinco décadas o el regreso de otras marcas como Peugeot, Porsche o Cadillac, ausentes en La Sarthe durante periodos más cortos, hacen que la carrera tenga todavía un matiz más especial.

Más si cabe cuando todas estas marcas han dejado su sello y credenciales en las sesiones de libres y la clasificación, en mayor o menor medida. La competencia es altísima y aunque sobre el papel Toyota Gazoo Racing partía con el cartel de favorito, este rol empieza a estar en duda por el empuje de sus rivales. También por el ‘Balance of Performance’, sistema para ajustar el rendimiento de los prototipos, dicho sea de paso.

Pole de Ferrari, quejas con el ‘BoP’

De hecho, Ferrari ha pasado de ser la principal amenaza de Toyota a convertirse en candidato al triunfo, como mínimo a la misma altura que la firma japonesa. Para empezar porque los Ferrari 499P se han apoderado de la primera línea de salida. El Ferrari #50 saldrá en pole, gracia a la vuelta de Antonio Fuoco en clasificación, mientras que el #51 saldrá segundo. Buenas noticias para Miguel Molina que ve como su prototipo arranca en primera posición.

El Toyota #8 sale en tercera posición, mientras que el #7 lo hace en quinta, divididos ambos por la presencia del Porsche #75. Una circunstancia que visto el dominio de Toyota Gazoo Racing en los últimos años en Le Mans se hace cuanto menos extraña. Toyota no oculta su malestar por los cambios que se han hecho en el ‘Balance of Performance’ antes de Le Mans, ya que sienten que han sido perjudicados claramente.

Mientras tanto, los LMDh de Porsche y Cadillac se han ido intercalando en los puestos de arriba con más o menos fortuna, ya que sin ir mas lejos el Cadillac #3 tuvo un conato de incendio y los Porsche 963 LMDh han tenido algunos problemas eléctricos y con el sistema híbrido durante las sesiones de miércoles y jueves. Aun así, el escenario pinta mejor para ambas marcas que para Peugeot. La firma francesa sigue sin encontrar el camino.

Ritmo de carrera y lluvia

Eso sí, aunque parezca redundante, una carrera de 24 horas dura eso, 24 horas. Aunque Ferrari parta en cabeza con sus dos prototipos y Toyota esté en una posición de debilidad por el ‘BoP’, el ritmo de carrera puede ser otra historia. De hecho, la lógica invita a pensar que el nivel del Ferrari 499P y el Toyota GR010 Hybrid se puede igualar, sobre todo por la dinámica de carrera que se ha visto en Sebring, Spa y Portimao.

Con carácter general, en las tres primeras citas del WEC se ha visto como el Ferrari 499P tenía más problemas que su rival para gestionar las gomas, además de llevar a cabo stint más cortos por una cuestión de consumo. Dos aspectos clave en las 24 Horas de Le Mans que puedan marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Además, la cita reina del WEC también cuenta con un componente de suerte que puede dar la vuelta a todo.

Lógicamente, la fiabilidad es otro punto a tener en cuenta, pero en el horizonte -nunca mejor dicho- se dibuja otra preocupación para pilotos, equipos y marcas. La lluvia amenaza con ser compañera de viaje en estas 24 Horas de Le Mans. De momento, en la jornada del viernes ya se han dado los primeros chubascos sobre el circuito, si bien no aguaron demasiado la fiesta del ‘Drivers Parade’, como tampoco el desfile de vehículos clásicos que se realizó en la recta de meta.

Opciones españolas en LMP2 y GT

Mientras que Miguel Molina y sus compañeros parten en una posición de privilegio con el Ferrari #50 para pelear por la victoria absoluta en Le Mans, los otros dos pilotos españoles presentes en Le Mans también tienen sus opciones, aunque con un enfoque totalmente distinto. Tanto el LMP2 de Albert Costa como el Aston Martin GTE de Álex Riberas salen en posiciones retrasadas dentro de sus respectivas categorías. Por lo tanto, la carrera para ellos se debe cocinar a fuego lento.

En este sentido, la lluvia puede ser una aliada para ambos si eso deriva en una carrera con un componente más alocado de lo habitual. Con o sin lluvia, Albert Costa está listo para dejar su sello en Le Mans como ya lo hizo en el ‘Drivers Parade’, siendo el piloto que más agitó a las masas e interactuó con el público. Ahora toca trasladar ese ímpetu a pista. Albert Costa y su equipo parten en el puesto 13 entre los LMP2, mientras que Álex Riberas lo hace antepenúltimo entre los coches de LMGTE-Am.