Monte-Charles: la superación tiene premio

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El monegasco logró el que era uno de sus sueños más perseguidos al vencer en Mónaco, por la que son las calles de su infancia, después de quedarse varias veces con la miel en los labios por problemas ajenos a su conducción

La carrera de Mónaco no fue la más emocionante de la historia. De hecho, fue tan aburrida que abrió el debate de si el circuito monegasco se ha quedado totalmente anticuado para esta Fórmula 1. Pero dejando este tema para otro artículo, hay una historia que sí que fue emocionante y es que por fin Charles Leclerc logró el gran sueño de su vida: ganar en casa.

Y es que el destino había sido muy cruel con él en las citas de casa hasta la fecha. El piloto monegasco de Ferrari, con la de este año, sumaba ya tres poles en el Principado. Sin embargo, por motivos ajenos a su conducción, se le escapaba la oportunidad de alzarse con este triunfo tan deseado hasta que el pasado domingo alcanzó la gloria. 

La primera pole fue la del año 2021 y fue sin duda la más traumática de todas. ‘Il Predestinato’ logró el mejor tiempo en clasificación pero en la segunda tentativa chocó contra el muro al salir de la zona de la piscina destrozando el coche. En Ferrari decidieron no cambiar la caja de cambios al no ver daños. Pues bien, en la vuelta de formación de la parrilla Leclerc vio como no podría tomar partida en la carrera por culpa de los desperfectos en dicha pieza. La radio de camino al box es de las más desoladoras que se recuerdan en los últimos años. 

Charles Leclerc al no poder salir en Mónaco de 2021

Al año siguiente, cuando aún estaba luchando por el título con Verstappen, volvió a hacer la pole. Pero la mala suerte se cebó con él. Mantuvo la primera posición en salida pero empezaron a caer gotas y desde el muro cometieron un error estratégico haciéndolo parar dos veces mientras que sus rivales solo una. Es posible que una mejor lectura de carrera de Leclerc hubiese ayudado pero finalmente terminó incluso fuera del podio. Un drama.

Llorando llegó el premio para Leclerc

En este 2024 Ferrari ha dado un paso adelante importante respecto la temporada anterior y a estas alturas Red Bull no es para nada igual de imbatible de lo que parecía ser a principios de año y toda la campaña anterior. Por ello, desde el viernes Leclerc se mostró como el más fuerte con diferencia y el sábado cumplió con lo más difiícil del fin de semana: salir primero en la carrera del domingo. 

En carrera supo aguantar la plaza de privilegio en las dos salidas y aprovechó la bandera roja para cambiar gomas. Solo faltaba hacer 78 vueltas y cumplió. Aunque las más complicadas fueron las diez últimas porque la emoción invadió la cabeza de Charles.  «Creo que donde más me costó contener mis emociones fue durante las 10 últimas vueltas de la carrera. Más que en el podio. A dos vueltas del final me di cuenta de que me costaba ver la salida del túnel porque tenía lágrimas en los ojos. Y me decía: ‘Joder, Charles, no puedes hacer eso ahora. Todavía te quedan dos vueltas para terminar’. Y especialmente en una pista como Mónaco, tienes que estar metido hasta el final. Fue muy difícil contener esas emociones, esos pensamientos de nuevo, de la gente que me ha ayudado a llegar a donde estoy hoy», contestó en rueda de prensa.

Ya no solo le vinieron los recuerdos de las carreras perdidas en su casa sino de todas aquellas personas importantes en su vida que fallecieron en el pasado. Sin ir más lejos, su padre Hervé Leclerc, que falleció justo antes de que arrancara su andadura en F1 en 2017. Otro nombre que sin duda nos llegó a la mente cuando vimos a Charles celebrar el triunfo es el de Jules Bianchi, que murió meses después de su accidente en el fatídico GP de Japón de 2014. El francés era el gran amigo de la familia y el ‘hermano mayor’ de Leclerc. Su muerte fue un golpe muy duro. Precisamente en Mónaco Bianchi hizo historia al entrar en los puntos con un Marussia, que en 2014 era de lo peor de la parrilla. Una hazaña que daba entender el talento que era. 

El gran año de Leclerc

Sin duda el arranque tremendo de Carlos Sainz con todos los podios y la victoria de Australia eclipsó el buen inicio de Charles Leclerc, que ya lleva unas carreras por delante del madrileño en un duelo muy igualado. Sin embargo, la estrella de Ferrari está siendo muy regular y la victoria fue la guinda del pastel. Suma cinco podios en ocho carreras y el peor resultado de todo el año es un cuarto puesto. 

Números espectaculares que confirman que estamos ante el mejor Leclerc en mucho tiempo. De momento es segundo en la clasificación general y en Mónaco le metió un buen mordisco a Verstappen. Es pronto para decir si puede luchar por la corona pero no está nada lejos. 31 puntos le separan del neerlandés y todavía faltan 16 Grandes Premios por disputarse. Un mundo.

Opinión

Oriol Muñoz Morera

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