Mónaco es la víctima, no el problema

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Tras el GP de Mónaco se volvió a abrir el debate de sobre si la carrera por las calles del Principado realmente es emocionante y diferencial y de si vale la pena competir en un circuito con más de 70 años de historia

Sí. Parece mentira pero se volvió a abrir el debate que tenemos encima de la mesa desde hace tantos años. ¿Es Mónaco un problema en la actual F1? ¿Hay que buscar una alternativa y/o cambiar un circuito con más de siete décadas de historia? Analizando un frío la carrera del Gran Premio, una semana después de su realización, puedes llegar a la conclusión de que sí, así no se puede seguir. ¿Pero realmente es Mónaco el problema?

Es difícil entender que la gente se sorprenda que en un circuito tan estrecho como el de Monte-Carlo no haya adelantamientos ni emoción por saber quién ganara. Pero quizás el error es de concepto y seguramente por la televisión no se hace justicia a lo que estamos viendo. 

La esencia de Mónaco no es la carrera. Esto lo tenemos que tener muy claro. Lo que hace único este Gran Premio es que los pilotos se ponen a 200km/h y ruedan un total de 78 vueltas sin cometer el más mínimo error porque si no acabas contra el muro. Si no se roza la perfección lo que se roza es el muro y lo normal es acabar con el coche hecho pedazos. Son dos horas de pura concentración donde el más mínimo fallo te manda al paddock antes de tiempo.

Y luego en Mónaco hay que valorar la clasificación. Cuadrar la vuelta más rápida posible en las calles monegascas solo está al alcance de unos cuántos privilegiados. No hay trazado en el calendario donde cuenten más las manos. Quizás la solución podría pasar por dar puntos en la clasificación y no dar todo el botín el domingo. Sí, sería algo extraño pero para un sábado único en el mundo quizás se puede hacer una excepción.

Los yates no son los únicos barcos en Mónaco

Si hay alguna imagen icónica del Gran Premio de Mónaco es el de toda la cantidad de yates que amarran en el puerto con todo el pijerío viendo la carrera desde la comodidad que les otorgan sus riquezas. Sin embargo, en los últimos años los barcos también se vieron en pista. Y es que el tamaño de los coches actuales de la parrilla es exageradamente grande. Antes alguna remontada se podía ver como la de Alonso en 2010 saliendo último y acabando en los puntos u otras carreras de décadas ya más lejanas. Ahora incluso después de la salida del túnel es inviable pensar en ver dos coches en paralelo.

En apenas unas décadas de diferencia, los monoplazas han ganado mucho más tamaño por culpa del número de elementos en que conforman el motor de los F1 así como otros elementos aerodinámicos. Y no hace falta irse muy lejos para encontrar monoplazas más reducidos. Antes de la llegada de la era híbrida la diferencia con los de ahora ya era abismal

Créditos: DriverF1

Por ejemplo la subida tras la primera curva dos coches en paralelo no era tan inviable pero ahora en el más mínimo movimiento fuera de la trazada común acaba con accidentes tan bestias como el que se vivió de Checo Pérez con Magnussen.

Si a estas dimensiones le añadimos unos neumáticos se degradan menos que una piedra pues ni la estrategia salva la carrera. Es un cúmulo de ingredientes que sin duda complican la receta.

Mónaco hace años que dejó de ser único

Otro de los grandes inconvenientes que rodea el mítico Gran Premio es que ya no está solo en el calendario. Antes ir a Mónaco era algo extraordinario porque estábamos ante algo que no existía en otra cita del campeonato. La mística que le rodea sigue siendo única pero las características del trazado ya no son incomparables. Hace años que los circuitos están invadiendo las ciudades. De solo tener Mónaco a correr en medio de Jeddah, Miami, Las Vegas o Bakú entre otros.

Tener un GP en medio de la ciudad favorece la llegada de VIPs y personajes que atraigan a más audiencia. Por eso ciudades como Madrid apuestan por un circuito urbano para entrar en el Gran Circo. Ya no importa tanto el espectáculo en pista siempre y cuando fuera de ella también haya su dosis de acción. 

Además, y para acabar de redondear, poner Mónaco justo detrás de Imola, otro circuito donde adelantar con estos coches es muy complicado no ayuda a que la gente acepte dos horas de carrera con coches que parecen que vayan por un raíl. La logística de los viajes obliga a cosas como esta pero pensando en el aficionado no es el mejor de los productos para vender.

Opinión

Oriol Muñoz Morera

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