El fiable Mercedes Clase G vuelve al Dakar clásico

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Mercedes-Benz y Rumbo Zero reverdecen los laureles de Mercedes Clase G y vuelven a la segunda edición del Dakar Classic

Un proyecto que presentaron para los medios entre los que se encontraba Soloauto.net, en las óptimas instalaciones de la reserva natural histórica Monte de Cutamilla, en Sigüenza (Guadalajara), donde expusieron el robusto Mercedes Clase G clásico, tanto en versión original como la preparada para el Dakar Classic.

Mercedes Clase G clásico

El automóvil designado por la factoría de Stuttgart con la letra G, de Geländewagen (todoterreno en alemán), que vio su nacimiento en la planta austríaca de Graz (también con la séptima letra del abecedario en inicio), se asomó al mercado en 1979 y al Rallye Dakar al año siguiente.

Historial de ganador

Fue en el segundo Rallye Paris-Argel-Dakar (1980) cuando llegó a meta el primer todoterreno de Mercedes-Benz, del equipo francés Harrewyn-Liger, que concluyó en la vigésima tercera posición entre los 49 coches que completaron la aventura. El modelo hizo alarde de su concepción: robustez y poderío.

Mercedes Clase G clásico

Pero dos años después, los Mercedes GE 280 destacaron sobremanera en el Paris-Dakar 1982, edición en que los todoterreno de la estrella se adjudicaron once victorias de etapa, de las dieciocho posibles, siete de ellas del conjunto belga-francés Ickx-Brasseur; las otras cuatro logradas por los equipos franceses de Guegan-Sarrazin, Gaillard-Gauvais, Jaussaud-Briere y Simbille-Simbille. Ya no sólo era un 4×4 fiable para la gran carrera-aventura del Dakar

Llega la victoria del Mercedes Clase G en el Dakar

Y en 1983, los mismos Jacky Ickx y Claude Brasseur ganaron el Dakar con ese exitoso 280 GE, anotándose cinco victorias de etapa. En la misma edición, otros tres Mercedes se metieron entre los ocho primeros, ocupando las plazas quinta, sexta y octava de la general de coches. La fiabilidad había tenido premio especial.

Mercedes Clase G clásico

Para los españoles, la historia del Mercedes Clase G clásico en el París-Dakar a arrancó en 1984, cuando Juan Porcar afrontó su tercer Dakar, el primero en coche -después de dos en moto-, junto al italiano Tony Merendino en un Mercedes G 230 GE; y lo llevaron hasta la meta senegalesa, concluyendo en la posición 65º general de coches, siendo el vigésimo Mercedes-Benz de los 25 que acabaron, y entre los 92 autos que vieron meta. Un paso más allá fue, en 1994, Ramón Dalmau y Xavier Foj con un Mercedes G 500 GE que cerró el rallye como noveno mejor coche de la general y rozando el podio de etapa, siendo el primer vehículo de la marca y el mejor equipo español de ese año.

Llegan los clásicos al Dakar en formato de regularidad

Por tanto, el Mercedes Clase G clásico tiene historia de éxito propia en el mítico raid (ambos coincidieron en la fecha de su arranque), y como uno de los automóviles más robusto y fiable para acometer semejante empresa, en él confiaron los artífices de la formación Rumbo Zero, el dakariano Antonio Gutiérrez y Luis Heras, en el debut de clásicos de regularidad en el Dakar 2021 con sendos G 320 (de 1994 y 1995). Salieron de las arenas árabes como terceros clasificados de su categoría (H1), décimos de la general (acabaron 23 la prueba) y cuarto mejor equipo enteramente español.

Mercedes Clase G clásico

Para rememorar la apuesta de Rumbo Zero y Mercedes-Benz, y reverdecer los laureles del geländewagen, el propio piloto Gutiérrez y los copilotos Heras y Juan Carlos Ramírez (quien participó en el Dakar junto a Carlos Vento) nos condujeron al trazado todoterreno de Monte Cutamilla para sentir las prestaciones tanto del modelo empleado en el Dakar como de unidades de última generación, la G 400d recientemente tratada en nuestro reportaje de nuestros todoterrenos de mayor historia.

A los mandos del Mercedes G de regularidad

Nuestro colaborador Ángel A. González tuvo como instructor y copiloto a Juan Carlos Ramírez, quien le introdujo en el exigente reglamento de la regularidad del Dakar Classic, comprobando la dificultad de mantener la velocidad indicada para evitar las penalizaciones. La evidencia, exigencias aparte, es que el G de Rumbo Zero es un vehículo más que fiable, con brillante trabajo en el apartado de suspensiones.

Mercedes Clase G clásico

Esta versión del Mercedes Clase G clásico de 1994 se sirve de motor 3.2 de 6 cilindros gasolina, con una potencia máxima de 211 CV y dotado de cambio automático y se suspende por robustos amortiguadores de botella separada y muelles ligeramente más altos y eficientes, para ganar en tracción y velocidad en dunas.

Potencial off road, potencial G

Tras esa prueba de adaptación, los invitados pudieron rodar por carretera virada, para comprobar confort de rodaje y seguridad, para concluir sobre un trazado 4×4 salpicado con zona de piedras, hendiduras para cruce de puentes, vadeo de agua y con una pendiente de casi 40º de inclinación; pasos en los que el Mercedes Clase G incrementa la sensación de seguridad, por su noble comportamiento, por la dulzura con que tracciona sobre piedras o grietas, sorprendiendo su capacidad a la hora de vadear (haciendo valer sus 24,1 cm de altura libre y sus buenos ángulos), de superar barrizales, y trepando y descendiendo pendientes con suma firmeza y estabilidad.

Mercedes Clase G clásico

Ese Clase G 400d (también había un 350d de procedencia germana), de muy completo equipamiento, nutrido de varios sistemas de asistencia, rodaba por propulsión de un bloque diésel de 3 litros, de 330 CV con par máximo de 700 Nm, dotado de tracción integral (con tres bloqueos de diferencial con acción de bloqueo del 100%) y cambio automático 9G-Tronic de 9 velocidades.

Mercedes Clase G clásico

Antes de la barbacoa campera que suponía el colofón de la reunión, Rumbo Zero anunció su inscripción al Dakar Classic 2022 -que tendrá bastante más participación (casi al límite de inscritos en los primeros días de julio)-; si bien para esta segunda participación el equipo pretende hacerlo con motor de gasóleo -en lugar del de gasolina empleado en el debut-, con ánimo de ganar en autonomía, y mejorando las suspensiones, pero con el Mercedes Clase G clásico como eje de su proyecto.

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