Luchas entre compañeros, ¿y por qué no?

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Carlos Sainz Jr y Charles Leclerc protagonizaron una buena batalla en Monza para subirse al último cajón del podio. A pesar de que ambos trajeron el coche hasta línea de metal, hubo mucha discusión sobre qué motivos había para dejar a ambos pelear y poner un podio en casa.

Ferrari en Italia es una religión. Solo hace falta ver y escuchar la reacción de la gente el sábado que se vivió en Monza cuando Carlos Sainz consiguió la pole vestido de rojo. Esa pasión de los tifosi fue seguramente el motivo por la que a gran parte de la grada no le gustara en absoluto que el podio se pudiera desvanecer por la lucha con el español y Charles Leclerc. Pero desde el muro quisieron dejar pelear a sus pilotos. Una decisión que, como aficionados al motorsport, al que les gusta el espectáculo y la emoción, podemos agradecer. 

Porque sí. Hay muchas razones para ser contrario a dejar luchar a dos compañeros de equipo. Porque si por mera casualidad la pasada de frenada de Leclerc de la última vuelta se alarga un poco más, lo que estaba siendo una pelea por iguales acaba en drama y ridículo histórico. Y porque sí, que Ferrari perdiera un podio hecho ante toda su afición en un año que está siendo complicado, hubiese implicado una tormenta de rajadas incontables. Pero no ocurrió y acabamos disfrutando de dos auténticos pilotazos peleando de tú a tú hasta la misma línea de meta. 

Carlos Sainz en el podio de Monza

Entonces, si se dan las circunstancias, ¿por qué tanto miedo a las peleas entre compañeros? Seamos claros. Sainz no tenía ritmo para atrapar a los Red Bull pero es que Leclerc tampoco era mucho más rápido para poder alcanzar a los austriacos. Por lo tanto que desde el muro ordenaran cambio de posiciones era absurdo. Pero es que por detrás no había nadie que les molestara. Los de Maranello eran claramente el segundo coche. No se pueden permitir batallas entre compañeros cuando estas perdiendo tiempo contra otros equipos, contra rivales directos. En eso estamos de acuerdo que es inadmisible. Ahora bien, sin nadie alrededor, que gane el mejor. Y en esta ocasión fue Carlos Sainz, que se hartó de defender como un maestro durante el 100% de la carrera. 

«La lucha con Leclerc fue dura, divertida y limpia», expresó Carlos al bajarse del coche. Una pelea que solo hizo que ensalzar lo buen piloto que es y que dejo claro que se merece un hueco entre los mejores.

Las luchas bienvenidas, pero bienvenidas siempre

Otro de los grandes qués de los detractores de la lucha que vivimos en Monza entre los Ferrari es el hecho de que cuando las posiciones han estado invertidas, es decir Leclerc por delante de Sainz, desde el muro se actúa diferente. Y no les falta pizca de razón y ahí reside el problema. 

Lo hemos vivido en carreras como la de Austria donde el equipo pidió a Sainz no atacar al monegasco aunque esto supusiera perder tiempo porque era más rápido. Ahora Carlos se preguntará porque a mí me atan pero a Charles le dejan presionarme como si se tratara de un Mercedes o un Red Bull. Lógicamente  el cabreo del piloto de 29 años es perfectamente entendible. Si Ferrari deja pelear a sus pilotos que lo digan, pero no puede ser que por un lado sí pero si es Leclerc el damnificado ya no hace tanta gracia. Reiteramos, siempre y cuando las circunstancias lo permitan una pelea entre compañeros es bienvenida, pero estas diferenciaciones solo hacen que torpedear el ambiente del equipo. 

Sainz y Leclerc luchando en Monza

Aunque desgraciadamente para los intereses de Sainz, desde que llegó Vasseur a los mandos, por mucho que se niegue desde la Scuderia, el trato para Leclerc no es el mismo. Y eso no es justo porque el rendimiento no es para nada como para poner un número uno y un escudero en el equipo. Leclerc lleva dos podios, solo uno más que Carlos. Pero en la clasificación general hasta el momento Sainz está seis puntos por delante. Así que no hay motivos para beneficiar a unos u otros. Y Carlos se ha hartado de demostrar que no está en Ferrari para ser segundo de nadie. Por mucha renovacion que haya en juego. En dos temporadas juntos, el balance es de empate a uno. ¿Qué mejor mérito que estar a la altura de uno de los considerados ‘elegidos’ para mantenerse en el equipo?

Recuerdos que marcan

Uno de los motivos también que demuestran que a veces peleas entre compañeros pueden no acabar bien son los choques que acaban con los dos KO y la Fórmula 1 está lleno  de ellos. De hecho, en Ferrari vivieron un caso propio en Brasil 2019 donde un toque entre Leclerc y Vettel acabó con los dos fuera de combate. También hemos visto otros casos como el de Barcelona 2016 entre Rosberg y Hamilton o el de Bakú 2018 entre Verstappen y Ricciardo. Incluso podemos ir ás allá con McLaren en la época de Senna y Prost. 

Rosberg y Hamilton en España 2016

Sin embargo, estas parejas de pilotos mencionadas también han dado espectáculo del bueno en ocasiones. Cómo olvidar las luchas de los mundiales entre los McLaren o los Mercedes. Forman parte del deporte y si se quiere fomentar el show, a veces que hay que dejar rienda suelta sin miedo. Ahora bien, si no se quieren riesgos mejor actuar desde el muro y como visión de equipo es muy lógico que no se quiera sufrir sin necesidad. Ya hay otros nueve equipos para darse ‘estopa’.

Opinión

Oriol Muñoz Morera

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