La conducción para la gente mayor ¿cuándo toca parar?

Publicado el

Contenido

En España hay alrededor de dos millones de conductores que tienen entre 65 y 76 años y, aunque la DGT no marca una edad máxima para poder circular, llega un momento que la seguridad manda y se deja el volante. Pero, ¿cuándo llega ese momento?

 

Antecedentes

Lógicamente estar jubilado a día de hoy no es sinónimo de vejez. Con 65 años son muchas las personas que no tienen ningún tipo de dificultad psicomotriz que le impida circular con normalidad. Dicho esto, también es normal que a medida que pasan los años la capacidad de reacción se va deteriorando y el riesgo de tener un siniestro es más elevado. 

Para ser más concretos, los conductores que de 75 años o más tienen un índice de accidentes similar al de los conductores más jóvenes. Para tal de controlar las capacidades de cada uno, a partir de los 45 años, cada cinco años se debe renovar el permiso de conducir con la correspondiente revisión médica. A partir de los 65, esa revisión pasa a ser bianual.

 

¿Cómo se empiezan a notar los efectos de la edad?

Obviamente no hay una edad en concreto donde los efectos de la edad empiezan a surgir. Pero los primeros síntomas a tener en cuenta es la lentitud de reflejos y capacidad de redacción. Confundir entre derecha e izquierda o tardar demasiado en encontrar el destino son otros síntomas claros de pérdida de capacidades para conducir. 

También hay otras consecuencias que hay que tener en cuenta, como son la conducción excesivamente lenta, cambios de carril inapropiados, incluso colocarse en sentido contrario,  o cosas tan simples como la dificultad para leer la señalización que nos encontramos durante el trayecto.

Conducción

 

Los sentidos y los efectos de la alergia

Siempre tenemos la tendencia en pensar que la vista es lo más importante a la hora de conducir. No falta razón en esa afirmación y es importante ser conscientes que a partir de los 45 años la visión se deteriora y a los 60 años se necesita cuatro veces más luz que a los 20. No obstante, también está el factor de la audición. A los 65 años, alrededor del 30% de la gente tiene problemas en este aspecto y se trata de un sistema igual de importante que la vista porque es nuestro sistema de equilibrio, de alarma y de detección de posibles averías.

También hay que contar con las alergias. Casos como alergia al polen provoca conjuntivitis, asma o rinitis que pueden resultar fatales. De hecho, según un estudio realizado por el Instituto Mapfre de Seguridad Viaria, cada año mueren cien conductores en las carreteras españolas a causa de alergias. Por eso es importante que los coches de personas alérgicas se mantengan limpios, las ventanas cerradas y equipar el aire acondicionado con filtros especiales antipolen.

Por otro lado, es clave ver los efectos secundarios de ciertos medicamentos ya que pueden provocar somnolencia y falta de concentración al volante.

 

Los consejos a seguir para mantenerse al volante

A pesar de que los conductores mayores también aportan sus ventajas a la circulación, como menos números de intentos de adelantamientos arriesgados y una mayor prudencia, el momento inevitable de dejar el coche llega. Pero, ¿qué sé puede hacer para retrasar ese día?

ConducciónSe puede reducir la velocidad de circulación y ampliar la distancia de seguridad entre coche y coche, realizar revisiones periódicas de vista y audición y preguntar siempre los efectos secundarios que pueden tener los medicamentos que se ingieren. También es importante evitar realizar viajes largos o cuando las condiciones meteorológicas son complicadas, usar un coche con el que el conductor se sienta cómodo y pasar revisiones mecánicas con cierta frecuencia.

 

La valentía de dar el paso

La comodidad de ir en coche y la cultura del automóvil no es fácil de dejar aunque tarde o temprano sea inevitable. Por eso es muy importante conocer las circunstancias de uno mismo para saber si está en condiciones de circular con normalidad. Si no, también es importante los consejos de personas de tu entorno, ya sean familiares o amigos, o incluso de personas externas al núcleo de cada uno. Sabemos que no es un paso sencillo pero siempre hay que tener en cuenta que tiene que haber un final antes de que la edad pase a ser un problema demasiado grande. 

 

 

Sobre el autor

Oriol Muñoz Morera

Y además te puede interesar...