Ferrari y unas mejoras que cambian frustración por indiferencia

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A pesar de traer mejoras importantes al GP de España, el rendimiento y la degradación del Ferrari no cambió nada en absoluto.

No he terminado enfadado porque sé que en el coche no había más”, explicó Carlos Sainz en el corralito de prensa tras la anterior carrera disputada en el Circuit de Barcelona-Catalunya. Y es que a pesar de traer mejoras importantes en el Ferrari, el rendimiento y la degradación no cambio nada en absoluto. Más bien lo contrario, firmaron uno de los peores fines de semana de lo que llevamos de temporada.

“No sé lo que ha pasado pero a curvas de izquierda el coche era sencillamente inconducible”. Esto es lo que dijo Charles Leclerc al terminar la sesión de clasificación en penúltima posición. Y no hay nada peor que no saber qué ocurre. Porque si al menos sabes la dirección que debes tomar puedes tardar más o menos pero al final llegarás a meta. Cuando vas a ciegas probando cosas sin saber bien lo qué buscas, es cuando te adentras en un espiral de prueba y error que te acaba estancando en la nada. Y, de hecho, esto es lo que ocurrió en el GP de España de hace apenas dos semanas.

Para el Gran Premio de Canadá quizás en Maranello pueden ser un poco más optimistas. Al fin y al cabo el asfalto del Circuit de Barcelona-Catalunya es de los más abrasivos de todo el calendario y el talón de Aquiles de este Ferrari es sin duda la degradación. A pesar de que tanto Sainz como Leclerc intenten guardar goma, son los primeros que deben parar. “Intenté guardar neumático y aún así a la vuelta 12/13 ya no me quedaban”, dijo Sainz en Montmeló.

Les pasan la mano por la cara

Lo peor es que mientras ellos se quedan sin mejorar a pesar de las innovaciones en el coche, Mercedes sí que aprovecha sus cambios en el monoplaza y ya vimos como en Barcelona fueron claramente el segundo mejor equipo. Unos tanto y otros tan poco. Ambos traían un concepto del coche totalmente nuevo y está claro que a unos les funciona y a otros no.

El otro gran golpe que se llevaron este año fue tan solo arrancar. Después de estar peleando por el título al menos la primera parte de 2022, lo que se esperaba es que podrían empezar también en la terna con los Red Bull. Sin embargo, solo empezar ya veíamos como el Aston Martin, que por mucha inversión que hicieron, habían sido séptimos en el Mundial, les superaban y a día de hoy siguen siendo mejores los británicos que los italianos.

Lo peor es que de cara a la carrera del Gilles-Villeneuve el pasado tampoco a ser muy optimista. Desde la victoria de Michael Schumacher en 2004, solo Vettel en 2018 ha vuelto a subirse a lo más alto del podio canadiense. Y el año pasado Leclerc tuvo sanción de 10 puestos por cambiar piezas de su monoplaza y la cita de Montreal supuso un duro golpe para las aspiraciones al título.

El problema de Ferrari es la constancia

El problema de evolución de Ferrari es de todo menos nuevo. Desde que conquistó su último título de pilotos en 2007, son muchos años que se ha empezado con esperanza pero que con el paso de las carreras las opciones han ido desapareciendo por esa falta de constancia. Sin ir más lejos, el año pasado pelearon por el título al inicio pero en la segunda mitad de temporada no ganaron ni una carrera.

Los mundiales que peleó Sebastian Vettel contra el Mercedes de Lewis Hamilton en 2017 y 2018 también ocurrió lo mismo. Es cierto que el alemán cometió algún error grave de pilotaje, como el de Alemania ‘18, pero lo cierto es que los alemanes siempre acabaron más frescos el año que los italianos. Y lo mismo ocurrió en la era de Fernando Alonso en Maranello. Los inicios de Mundial prometían mucho más de lo que acabaron siendo y en casi siempre era el talento del asturiano el que aguantaba el pulso.

Desgraciadamente para Ferrari, ahora mismo el talento de sus dos jóvenes pilotos es insuficiente para ocultar las carencias de su coche.

 

 

 

 

 

 

Sobre el autor

Oriol Muñoz Morera

Viviendo el sueño de dedicarme al periodismo deportivo. Mi día a día está en la redacción de Mundo Deportivo siguiendo todo tipo de deporte, aunque sin duda mi gran pasión es el olor a gasolina. Con la suerte de haber trabajado en el terreno, sigo con la voluntad de aprender y crecer día a día con el mundo de las carreras a mi lado. Aún queda mucho para ver la línea de meta y solo queda dar gas.
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