Las inversiones para fabricar chips en Europa no solucionan el estancamiento actual del mercado

Pendiente de aprobación definitiva por parte del parlamento continental, la CEE ya tiene su “EU Chips Act”, o lo que es lo mismo: la ley en torno a la fabricación de chips.

Tal y como avanzó la presidenta de la Unión Europea Ursula von der Leyen en el foro económico de Davos el mes pasado, la iniciativa que ahora ya es una realidad tiene el objetivo de cuadriplicar en 2030 la fabricación de semi-conductores en los países de la UE, y paliar así la dependencia de los productores asiáticos que tanto están impactando la economía mundial, en especial la del sector del consumo y automoción.

La decisión supondrá una inversión de casi 43.000 millones de euros para alcanzar el 20% de la producción mundial de chips y evitar bloqueos como el actual.

CRISIS MICROCHIP

La cifra, que a primera vista es astronómica, queda relativizada al saber que la empresa china SMIC -por ejemplo-, el mayor fabricante mundial de chips- invertirá casi nueve mil millones de euros sólo en la construcción de otra fábrica nueva en Shanghai.

La crisis del suministro de estos componentes no sólo afecta el mercado de coches nuevos, sino también el de los VO.

La falta de unidades a matricular en los concesionarios ha provocado que, según Anfac y Faconauto, en el mes de enero en España se hayan vendido tres coches de ocasión por cada uno nuevo.

Resultado a largo tiempo

Sin embargo, la velocidad de crucero de las ventas de vehículos usados, al empezar a escasear de manera notoria las propuestas de este mercado, también empieza a desacelerar, como lo demuestra el crecimiento de tan solo un 0’4% de este mercado (127.150 unidades) en el primer mes del año.

Igualmente, tanto las compañías de renting -que suelen revender sus flotas cada cuatro años- como las empresas de alquiler de vehículos también han reducido sus habituales ventas de las flotas utilizadas por la tensión que vive el mercado.

Para Eduardo Lahoz, Head de Arval Motor Consulting en España, “la decisión de la CEE es una buena idea, pero como solución a largo plazo. De momento no resuelve el problema de la reactivación del mercado, porque tanto la creación de esta industria que pretende ampliar la fabricación de chips en Europa como su puesta real en marcha requiere de un tiempo que hoy es una incógnita”.

CRISIS MICROCHIP

Y, mientras, las ventas de VO con mayor antigüedad sigue creciendo, así como la de los que utilizan el diésel como carburante, “unas realidades que suponen un problema muy grave, no sólo en términos económicos para los fabricante, sino, sobre todo, para el objetivo de mejorar la calidad del medio ambiente”.

Al respecto, esta misma semana la CEE ha manifestado que las medidas que determinadas zonas de España están tomando para reducir las emisiones de Co2 siguen siendo aún poco eficaces.

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