El quinto Touareg de Carlos Sainz podría ser con Ford

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Siempre se ha dicho la expresión “el nieto que quisieran todas las abuelas”, o “el hijo que anhelan todas las madres” en referencia a alguien que, por sus méritos, se hace querer especialmente por todo el mundo. Ahora, la 46ª edición del Rally Dakar nos ha traído la oportunidad de disfrutar del “abuelo que quisieran todos los nietos de España”.

Y lo de “abuelo” no lo digo yo. Y menos en plan despectivo (por la parte que me toca), sino porque él mismo dijo hace un par de años que quería convertirse “en el primer abuelo que ganara el rally Dakar”.

Aunque todavía no es abuelo (le faltan unos mesecillos para que su hija Blanca le permita lucir este distintivo), a sus 61 años Don Carlos Sainz Cenamor, “el jefe”, se ha convertido en el ganador más veterano de la historia de la carrera creada por Thierry Sabine.

Sainz Dakar

Ya tiene cuatro figuritas del Touareg y, atención, las cuatro con cuatro marcas distintas (Volkswagen, Peugeot, Mini y Audi), lo que no es moco de pavo. Algo que, por cierto, de momento aun no ha conseguido -como quería- Nasser al Attiyah, aunque el catarí se haya impuesto cinco veces en el desafío desértico (con Volkswagen, Mini y Toyota).

Aunque Víctor Manuel cantaba aquello de “El abuelo fue picador”, 2024 merece que cambiemos un poco la letra de la canción y la mutemos por “el abuelo fue matador”, tanto el del asturiano como el piloto español le dieron duro allá en la mina. Y es que los éxitos de Carlos Sainz se han forjado a base de pico y pala, de insistir con el martillo sobre el yunque de la perseverancia, sin tregua para el descanso ni sin concesión para la pausa.

Sainz Dakar

Empatando con Vatanen

Sainz empezó en el mundo de los rallys teniendo como figura a seguir al legendario Ari Vatanen. Ahora, el madrileño ya tiene tantos éxitos en el Dakar como los que cosechó el finlandés, otra leyenda de las cuatro ruedas.

A trabajador no le gana nadie, y a testarudo casi tampoco. En el horizonte secreto de Carlos Sainz están las 47 victorias de etapa de Al-Attiyah o las 50 del propio Vatanen y las de Monsieur Dakar, Stèphane Peterhansel (14 touaregs: ocho en coche y seis en moto).

Sainz Dakar

No quiere hablar del futuro. Reclama su derecho a celebrar como corresponde el éxito de este año, y reivindica la libertad para decidir lo que tenga que venir en adelante.

Audi ha conseguido una enorme victoria, aunque fuera a la tercera. Nadie dijo que esta empresa fuera fácil; incluso para una marca acostumbrada a llegar y besar el santo, como vimos en los rallyes del mundial o en las carreras de resistencia.

Esta vez llevaron los tres coches a la meta, con los de Mattias Ekström y Peterhansel ejerciendo con una profesionalidad y modestia encomiable el rol de escuderos del español al que la clasificación les relegó. Y le hubiera gustado al impecable Sebastien Loeb –el principal rival del español este año– que sus espaldas hubieran estado tan bien cubiertas en su equipo.

Sainz Dakar

El efecto Lucas

Pero esta cuarta victoria de Sainz no se explica tampoco sin el acierto del efectivo Lucas Cruz, otro veterano del Dakar, al lado de su chofer en los momentos más brillantes y también en los que no lo fueron tanto.

Su aportación como copiloto es tan inmensa que su peso específico dentro de la longeva carrera de Sainz ya ha adquirido tanto valor y categoría como la que sumó el entrañable Luis Moya en los tiempos del WRC.

Sainz estuvo desde 1987 hasta 2005 en los rallys del mundial: 18 temporadas, consiguiendo dos títulos mundiales, 26 carreras ganas y 97 podios. Pero ya lleva los mismos años en el Dakar con esas impresionantes cuatro victorias finales y 42 etapas siendo más rápido que nadie.

Sainz Dakar

El futuro empezó ayer

Todo parece indicar que Audi lo deja para centrarse en adelante en la F1, en donde tienen previsto desembarcar en 2026. Pero nunca digas nunca jamás, y quien sabe si esta victoria les va animar a seguir sorteando dunas con coches tan revolucionarios como el RS Q e-tron.

¿Y Sainz qué hará? Su estado de gracia, su capacidad como piloto, su forma física, sus ganas de ganar son tan inmensas que dudo mucho que cuelgue el casco. Haga lo que haga, decida lo que decida, habrá que respetarlo porque como muy bien decía el mismo se ha ganado el derecho a la elección.

La nariz me dice que Carlos seguirá en la brecha, al menos otros dos años. No le veo visitando como un jubilado las obras del circuito que acogerá la F1 en Madrid como se hará oficial mañana martes.

Sainz Dakar

La oportunidad de Ford

En 2025 Ford estará en el Dakar con un coche “pata negra”. En Estados Unidos ya llevan un tiempo trabajando en él, y en Europa también siguiendo las directrices de otro ganador del Dakar, Nani Roma, a quien ficharon precisamente para eso: para que tutelara la evolución del parto de un aparato que llegará con un pan bajo el brazo.

Los últimos meses han servido para que los integrantes del equipo M-Sport adquirieran experiencia en una modalidad donde aun son nuevos, pese al guiado que les aporta Nani a través de la senda marcada por su trayectoria.

En M-Sport son unas bestias en el WRC, pero en los raids aun tienen que aprender un poco. No les falta mucho, pero algo aún queda.

Sainz Dakar

La combinación del rigor de Nani con el talento de Sainz podría ser una fórmula infalible, al frente de la cual se situaría Malcom Wilson, el patrón de la división de carreras de la marca del óvalo. Y gran amigo, por cierto, de Carlos Sainz de sus tiempos compitiendo con la formación de Cumbria al volante de los Escort y los Focus.

Blanco y en botella: no me imagino a Sainz en casa la noche de reyes… aunque, eso sí, siempre con Reyes. La otra clave del éxito de Don Carlos.

¡¿Qué en 2025 tendrá 62 años?! ¡Y qué!

Fíjense en algunos prodigios de la naturaleza como Carlos con la misma edad, o casi, y lo bien que lucimos: Tom Cruise, Jon Bon Jovi, Demi Moore, Steve Carell, Ruud Gullit, Wesley Snipes, yo…

Somos sesenteros, sí, pero ya saben: “I know it’s only rock n’ roll, but I like it”. Comprendo que nos tengan envidia…

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Opinión

Josep Lluis Merlos

Periodista, como Tintin. Cuando empecé a publicar (con 13 años) mis crónicas en la revista Motociclismo, yo quería dar la vuelta al mundo, subirme a la luna en un cohete rojo y blanco y viajar hasta el Tibet en moto. Un día me llevaron a Montjuic, olí la gasolina y me enamoré. Allí fue la primera vez de casi todo. Y aquí sigo, casi 50 años después, escribiendo y hablando de coches y motos, tras haber pasado por unas cuantas revistas, periódicos, emisoras de radio y cadenas de televisión. He visto centenares de carreras en todos los circuitos, pistas, carreteras y desiertos de todo el mundo. Y me siguen gustando tanto como aquel primer día. Pero lo del cohete aún lo tengo pendiente.
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