El Lunar Cruiser de Toyota será clave en la misión Artemisa de la NASA

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Toyota es quien fabrica el Lunar Cruiser, el vehículo de exploración con el que los austronautas de la misión Artemisa se moverán por el satélite natural de la Tierra en 2025.

Ya queda menos para que Artemisa –o Ártemis– entre en sus etapas finales. Nos referimos al programa espacial internacional que busca que la humanidad vuelva a pisar la Luna tras décadas de ausencia. De hecho, la idea es llevar a nuestro satélite “la primera mujer y el próximo hombre” desde 1972, retomando el legado del programa Apolo, el cual transportó hombres a la Luna hasta en 6 misiones diferentes.

Artemisa, la diosa y hermana gemela de Apolo, en la mitología griega era considerada la diosa de la Luna, pero también de la caza, los animales y la naturaleza virgen.

Liderado por la NASA, junto con empresas privadas de vuelos espaciales de EE.UU. y cinco importantes agencias asociadas, la misión Artemisa busca establecer una presencia terrícola sostenible en la superficie y órbita lunar al tiempo que sienta las bases para que empresas privadas afiancen una economía lunar. Para ser exactos, en la región lunar del polo sur para 2025. Asimismo, se la considera la antesala del programa espacial de la NASA para poner a un hombre en Marte a lo largo de la década de 2030.

Artemisa y sus tres fases

De hecho, el programa consta de tres misiones. La primera, ya finalizada, la Artemisa I, un vuelo sin tripulación y con tres maniquíes con diversos sensores para recabar datos de entre cuatro y seis semanas. La segunda, pensada para la primavera de 2024 y con una duración aproximada de 10 días, la Artemisa II, la primera tripulada, con cuatro astronautas, y que orbitarán la Luna a bordo del módulo Orión para regresar sin pisar el suelo del satélite. Y la tercera y última, ya en 2025, la Artemisa III, que llevará otros cuatro astronautas al polo sur lunar, donde pasarán unos seis días realizando experimentos y tareas de exploración.

Pues bien, Toyota contribuye a esta tercera y última misión desarrollando junto con la JAXA –la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial– un vehículo de exploración espacial diseñado para moverse sobre la superficie de la Luna. Este astromóvil o rover, por su vocablo inglés, responde al nombre de Lunar Cruiser y se escogió por la familiaridad que imprime tanto a los ingenieros que están incolucrados en el proyecto como al público en general. No en vano, rinde tributo al Toyota Land Cruiser, icónico modelo 4×4 líder en fiabilidad, durabilidad y calidad.

El vehículo espacial a base de hidrógeno

El Lunar Cruiser destaca porque se moverá a partir de la misma tecnología de pila de combustible que el Toyota Mirai, con cero emisiones y dejando atrás nada más que agua. Para ser exactos, incorporará una pila de combustible regeneradora –RFC, Regenerative Fuel Cell– que, a través de la electrolisis del agua, hará posible, por ejemplo, la producción de hidrógeno de alta eficiencia usando la luz solar para disponer de energía por la noche. Una noche lunar que, por cierto, tiene una duración de 14 noches terrestres.

Incluso con una pequeña cantidad de energía disponible, el vehículo espacial tendrá un rango de velocidad de crucero de más de 10.000 km.

“Puede que empezáramos con la idea de un vehículo para recorrer la superficie de la Luna. Pero luego pasamos a plantearnos, por ejemplo, el uso del hidrógeno como combustible. Si el vehículo tiene que funcionar con hidrógeno, necesitamos agua para producir ese hidrógeno. Si la superficie de la Luna contiene agua, podemos utilizarla para crear una sociedad basada en el hidrógeno, lo que podría llevar a la construcción de ciudades. Esta idea gira en torno al mismo planteamiento que Woven City; a medida que vamos afrontando muchos aspectos distintos en el camino, cada uno parece un proyecto independiente, pero creo que, en el fondo, se trata siempre de piezas que están interconectadas”, explica Shigeki Terashi, director y miembro ejecutivo de Toyota.

Lunar Cruiser Toyota

La vida en la Luna

El vehículo lunar de Toyota afrontará nuevos desafíos. El primero de ellos, la gravedad, que es seis veces menor que la que experimentamos en la Tierra. Asimismo, la Luna tiene un terreno complejo con cráteres, precipicios y colinas. Por eso, los neumáticos del Lunar Cruiser, desarrollados por Bridgestone, no serán de goma, sino de metal, ya que esta primera resultaría inútil en las duras condiciones de la Luna.

Además, la exposición a radiación y las condiciones térmicas son mucho más duras que en la Tierra, al igual que el vacío atmosférico.

El vehículo no solo deberá ser un transporte fiable, sino un espacio cómodo. ¿Por qué? La tripulación tendrá que vivir a bordo, en un espacio reducido, sobre la superficie monocromática de la Luna y durante alrededor de un mes.

Esto plantea básicamente dos retos: la gran fatiga mental que puede afectar a la eficiencia y motivación del trabajo de la tripulación, y la dificultad de trazar un recorrido. Por lo tanto, las tecnologías que el Lunar Cruiser de Toyota incorporará tendrán como objetivo ofrecer la mejor experiencia de usuario posible, un gran rendimiento de conducción y una capacidad todoterreno automatizada.

“Puesto que conducir durante 30 días sin parar resultaría extremadamente exigente, ciertas partes estarán automatizadas, y los astronautas activarán el control manual en casos en que tengan que lidiar con alguna situación particularmente complicada… Igual que con ‘el Guardián’ –el sistema de seguridad autónoma que toma el mando del vehículo antes de un accidente para evitarlo ideado por Toyota–, la conducción automatizada está configurada en torno al concepto de colaborar con el conductor humano para garantizar la seguridad”, asevera Takao Sato, ex director del proyecto Lunar Rover.

Lunar Cruiser Toyota

De vuelta a la Tierra

Las tecnologías que Toyota está diseñando para las misiones del Lunar Cruiser son, entre otras, la prevención de vuelcos en la superficie ignota del satélite, la navegación con señal de radio, la generación de rutas seguras por las que circular, un control de la dirección intuitivo, asistencia a la conducción con una pantalla superpuesta y un diseño interior que traslade una sensación de amplitud, con capacidad para una tripulación de entre dos y cuatro miembros.

Todas las lecciones aprendidas redundarán en beneficio de una conducción más segura sobre todo tipo de terreno, también en la Tierra.

Otras posibles aplicaciones podrían ser la exploración remota y automatizada de lugares donde se han producido catástrofes o el transporte de mercancías en zonas peligrosas.

Lunar Cruiser Toyota

Un nuevo paso hacia la movilidad neutra en carbono

Es de esperar que las innovaciones del Lunar Cruiser de Toyota y el desarrollo de sistemas circulares a partir de la luz solar, el agua y el hidrógeno en la Luna contribuyan a que alcancemos la neutralidad en carbono en el planeta Tierra.

Por ejemplo, pueden permitir el suministro de energía sostenible a pueblos remotos o campos de refugiados en zonas de guerra. Asimismo, estas tecnologías se pueden emplear para centros de evacuación en caso de catástrofe y para embarcaciones.

Cada nuevo paso hacia la innovación en movilidad, y hacia combustibles alternativos sostenibles, es también un paso hacia el desarrollo de pueblos y ciudades donde las personas vivan felices, con una movilidad accesible, segura y sostenible para todo el mundo.

Por cierto, el desarrollo del vehículo lunar de Toyota cuenta también con la colaboración de Mitsubishi Heavy Industries (MHI), a través de los datos que recabe la LUPEX, siglas en inglés de la expedición polar lunar –Lunar Polar Expedition– que tienen entre manos la JAXA y la ISRO, la agencia espacial india.

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