Del suelo de los olivares a tu próximo Ford eléctrico

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Ford explora el uso de ramas y hojas que se desechan durante la cosecha de la aceituna para usarlas en la fabricación de piezas de vehículos más sostenibles.

Road to Better‘ es la apuesta de Ford por construir un futuro del transporte más sostenible, inclusivo y equitativo, en el que cada persona sea libre de moverse y perseguir sus sueños. Y en uno de sus puntos la compañía se compromete a obtener materias primas que se produzcan de manera responsable.

Pues bien, el fabricante estadounidense ha revelado que en un futuro no muy lejano ciertas partes de sus vehículos podrían estar hechas a partir de las ramas y hojas que se desechan durante la cosecha de la aceituna.

«En Ford siempre buscamos formas de ser más sostenibles y, a veces, la inspiración puede surgir de los lugares más insospechados”, afirma Inga Wehmeyer, jefa de proyecto en Ford. “Al utilizar los desechos de los olivos, hemos podido sustituir, en las piezas interiores, una cantidad significativa de materia prima derivada del petróleo. Las fibras sostenibles crean un aspecto único en la superficie que sería visible para nuestros clientes».

Los olivos de Andalucía, la materia prima

En el marco del proyecto COMPOlive, comprometido con buscar mejoras medioambientales en la producción de aceitunas, con el uso de biocompuestos en lugar de plásticos y con el apoyo a la economía circular, los ingenieros de la sede europea de Ford en Colonia (Alemania) han desarrollado prototipos de reposapiés y partes del maletero con residuos de olivos procedentes del sur de nuestro país, la región con mayor producción de aceite de oliva del mundo.

En primer lugar, utilizaron tecnología de simulación avanzada para evaluar la aplicabilidad de los olivos en términos de durabilidad, resistencia y maleabilidad. Y, posteriormente, procedieron a la fabricación de los prototipos. La mezcla ganadora: un 40% de fibras y un 60% de plástico de polipropileno reciclado, calentado e inyectado en moldes para dar forma a la pieza seleccionada.

«Para conseguir la mezcla perfecta, tuvimos que experimentar con distintas proporciones de material de desecho y polipropileno. Fue un trabajo duro, pero al final nos permitió producir un material que no compromete la resistencia, la durabilidad ni la flexibilidad», explica Thomas Baranowski, experto en moldeo por inyección.

Piezas robustas y duraderas

¿Si son viables? Los distintos ensayos efectuados hasta la fecha por la marca han demostrado que las piezas resultantes son robustas y duraderas, por lo que ahora se está evaluando su uso masivo en la producción de la próxima generación de vehículos eléctricos de Ford.

El uso de estas ramas y hojas (los residuos de olivo) para fabricar piezas de vehículos podría reducir la cantidad de plástico empleada para producir dichas piezas y contribuir a la limpieza del aire en la zona de cosecha, al evitar la quema como método de eliminación de desechos.

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