De la aceitera de la cocina a tu coche

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Chevron explora un biocombustible hecho a partir de aceite de cocina usado para propulsar varios modelos Toyota en un viaje por Estados Unidos.

El aceite es un producto que encontramos en todas las cocinas. Pero por desgracia no siempre sabemos cómo reutilizarlo o reciclarlo una vez usado. De hecho, en demasiadas ocasiones nos deshacemos de los aceites de cocina usados, incluso en cantidades pequeñas, por fregaderos, inodoros u otros elementos de la red de saneamiento pública, con todo lo malo que ello supone.

No en vano, tal acción implica riesgo de atascos de tuberías, dificultades e incremento de costes en los procesos de depuración de aguas residuales, así como la formación de una película superficial en aguas de ríos, lagos, etc., que afecta al intercambio de oxígeno y perjudica a los seres vivos de los ecosistemas. Se estima que un litro de aceite puede contaminar hasta mil litros de agua.

Además, en caso de caer sobre la tierra, los efectos son similares, ya que la tierra no oxigena correctamente ni tampoco puede absorber el agua, convirtiéndola así en una zona estéril donde no pueden crecer las plantas.

De la aceitera a tu depósito del coche

Como decíamos, grandes cantidades de aceite de cocina usado se desperdician diariamente, pero ¿qué pasaría si pudiéramos reutilizar esta fuente desaprovechada y convertirla en un valioso recurso energético renovable? Es decir, ¿es posible reconvertirlo en biocombustible? La respuesta es sí.

Uno de los primeros ejemplos que nos vienen a la cabeza es el caso de Ford, quien en 2020 testó con éxito el HVO o Aceite Vegetal Hidrotratado en sus furgonetas Transit. Hablamos de un diésel renovable obtenido después de tratar el aceite de cocina usado con hidrógeno, que actuaba de catalizador. La marca del óvalo comprobó que no necesitaba hacer ningún cambio en el motor EcoBlue 2.0 para poder utilizarlo.

También hemos visto otras iniciativas más llamativas, como la del hombre que ha encontrado una manera de reutilizar hasta 10.000 galones de aceite anuales sobrantes de las freidoras de sus franquicias de McDonald’s para alimentar sus dos coches diésel: un Volkswagen Beetle y una camioneta Ford.

Pues bien, Chevron, un fabricante de petróleo crudo, nos ha regalado recientemente una nueva aproximación al mundo de los biocombustibles hechos a partir de aceite de cocina usado. En concreto, han propulsado tres modelos de coches Toyota (Camry, Tundra y RAV4) en un viaje por Estados Unidos, desde Mississippi a través de Luisiana y hasta Texas, para demostrar que su biocarburante podría ser una mejor opción para descarbonizar el transporte por carretera que los vehículos eléctricos. Y lo han hecho con un biocombustible que produce un 40% menos de gases de efecto invernadero que la gasolina tradicional.

¿Qué es el biocombustible?

El biocombustible no es más que una fuente de energía hecha a partir de material biológico vivo o recientemente muerto, a diferencia de los combustibles fósiles, que provienen de materia biológica muerta hace mucho tiempo.

Los tipos de combustible incluyen biodiésel, etanol y diésel verde, cada uno aplicable en una variedad de vehículos.

El biocombustible ofrece numerosos beneficios, como:

Reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Ser renovable y sostenible.

Disminución de la dependencia de los petróleos extranjeros.

Utilización de productos de desecho, lo que conduce a la reducción de residuos.

Mejora de la economía del combustible.

La ciencia detrás del biocombustible a partir de aceite de cocina

La producción de biocombustible a partir de aceite de cocina usado implica un proceso conocido como transesterificación. Este procedimiento comprende una reacción entre el aceite de cocina y un alcohol, generalmente etanol o metanol, en presencia de un catalizador.

Esta reacción resulta en dos productos: biodiésel y glicerol, un valioso subproducto utilizado en numerosas industrias.

En teoría, con algunos ajustes químicos menores, el aceite de cocina usado, o UCO, se puede mezclar sin problemas con el combustible que sale de una bomba de gasolina.

El único inconveniente es que no hay suficiente aceite de cocina usado para alimentar los coches de todo el mundo, ya que solo se producen 200 millones de toneladas al año, en comparación con 5 mil millones de toneladas de petróleo crudo.

Pero sí que es verdad que el aceite de cocina usado es un recurso en gran medida sin explotar. Y no solo porque es una alternativa más barata a los combustibles fósiles. Esforzarse por aprovechar su potencial convirtiéndolo en biocarburante podría provocar cambios en toda la industria.

Sin duda, representa un camino sostenible hacia adelante, que podría reducir drásticamente nuestra dependencia de recursos no renovables y afectar significativamente nuestra gestión de productos de desecho.

Y por si te lo preguntas, pasar de combustibles convencionales a biocombustibles es relativamente sencillo. Eso sí, antes de empezar a usar biocombustible, consulta con un profesional. Te guiarán sobre posibles modificaciones para asegurar que tu vehículo funcione sin problemas.

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