CdP: Dakar 2023, ¿y si se trataba de no correr más de lo necesario?

Publicado el

Salvador Serviá es mucho más que un piloto. A mi entender, el genio de Pals es un filósofo para el que el mundo del motor no es más que una posibilidad más de desarrollar sus múltiples pensamientos sobre la vida en general.

En una ocasión Salva me dijo: “Un coche es un ente que tiene memoria. Si tú cuando estás en carrera no intentas eludir los obstáculos que vas encontrando en el camino, y te vas comiendo piedra tras piedra, bache tras bache, delegando toda responsabilidad en el buen funcionamiento de las suspensiones, en la capacidad de absorción de los trapecios, o en la eficacia de las manguetas, llegará un momento que su paciencia se agotará y te dejará tirado en medio de la pista”.

La sexta etapa del Dakar 2023 me ha recordado su razonamiento de un modo extraordinario.

Nasser Al-Attiyah se ha quedado prácticamente solo en su sueño de conquistar un nuevo tuareg, el quinto ya tras la hecatombe protagonizada por sus rivales en el camino de Ha’il a Riyadh.

El desierto tiene sus propias leyes, cierto. Y son los que mejor le conocen -quienes se han criado cerca- los que más respeto le tienen.

Un tuareg es quien precisamente actúa con más prudencia en ese ámbito, pese a ser el suyo. Se cuenta que los “hombres azules” saben gestionar sus energías en las condiciones más adversas, y es famosa su capacidad para moverse con extremada lentitud, ahorrando el más mínimo átomo de energía de su cuerpo cuando el sol está más alto, cuando desde su altura y distancia es el momento en que precisamente nos demuestra que por algo es el astro rey y que los humanos somos poca cosa comparados con él, más en un lugar donde nos sentimos tan desamparados como es en medio de un océano de dunas.

Entre las muchas frases inspiradoras que se atribuyen a otro filósofo del motor como fue Juan Manuel Fangio, se cita: “para ganar, primero hay que llegar”. La máxima nos recuerda algo que siempre se dijo de las carreras: que se trata de ganar corriendo lo mínimo posible.

DAKAR 2023

Nasser Al-Attiyah puede ganar en este Dakar 2023 su quinto trofeo; lo sabe incluso antes de que la presente edición llegue a la mitad de su recorrido. Siempre tuvo claro lo de saber dosificarse en la primera semana de carrera para gestionar bien la segunda; su palmarés lo certifica.

Pero, no nos engañemos: qué nadie crea que el catarí va “despacio” con su Toyota. He tenido la suerte de montarme junto a pilotos como Senna, Prost, Schumacher, McRae, Sainz, Alonso… y créanme si les digo que el siempre educado, risueño y… pícaro Nasser ha sido uno de los que más me ha impresionado por su velocidad y su control del coche desde el privilegio que ha sido para mi verlo desde el “a-siento del miedo” (pronto se lo contaré -y lo verán- en Solo Auto)

Pero el Dakar es justamente eso, y más desde que el factor velocidad es el que prima sobre los que antaño hicieron famoso el otrora consideradorally más duro del mundo”… algo sobre lo que podríamos debatir bastante en otro momento.

El Toyota GR DKR Hilux T1+ tal vez no sea el vehículo más sofisticado de entre los contendientes en la categoría reina del Dakar 2023. Pero, miren, los tres coches “oficiales”, los del Gazzo Racing, ocupan la primera, la segunda y la cuarta posición de la general cuando apenas se cierra la primera semana de carrera. Y cuatro de los cinco primeros coches de la clasificación son de esta marca, mientras que el primer español en la tabla -Isidre Esteve, en el puesto vigesimotercero- también está al volante de uno de esos coches.

Los touaregs saben que cuando el sol está en lo más alto tal vez convenga moverse con lentitud. Y es que los habitantes del desierto saben que en la carrera de la supervivencia, la humildad es la primera lección que hay que aprender.

Café del Paddock

by Josep Lluís Merlos

Periodista, como Tintin. Cuando empecé a publicar (con 13 años) mis crónicas en la revista Motociclismo, yo quería dar la vuelta al mundo, subirme a la luna en un cohete rojo y blanco y viajar hasta el Tibet en moto.

Un día me llevaron a Montjuic, olí la gasolina y me enamoré. Allí fue la primera vez de casi todo. Y aquí sigo, casi 50 años después, escribiendo y hablando de coches y motos, tras haber pasado por unas cuantas revistas, periódicos, emisoras de radio y cadenas de televisión.

He visto centenares de carreras en todos los circuitos, pistas, carreteras y desiertos de todo el mundo. Y me siguen gustando tanto como aquel primer día. Pero lo del cohete aún lo tengo pendiente.

Leer más
Más posts de Café del Paddock