Carlos Sainz y la energía positiva

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Carlos Sainz y Lucas Cruz presentan el nuevo Audi RS Q e-tron en el Jarama, modelo con el que aspiran a ganar el ‘Touareg’ en el próximo Dakar.

Todo está a punto para que Carlos Sainz y Lucas Cruz vayan a por una nueva estatuilla del ‘Touareg’. Por tercer año consecutivo, la pareja española vuelve al Rally Dakar con Audi. La marca de los anillos tiene todavía pendiente la victoria absoluta en ese reto tecnológico que supone ser la única marca en el mundo que decidió abordar esta carrera con un coche electrificado, el tan revolucionario como complejo y sofisticado RS Q-e tron.

El Circuito del Jarama ha sido hoy el escenario para la presentación de una nueva participación de Sainz en una carrera que ha polarizado la “segunda mitad” de su longeva carrera deportiva. “Tras mi larga etapa en el Mundial de Rallyes me metí en algo que parecía que iba a ser una experiencia breve, y aquí seguimos”, comenta el bicampeón mundial que, con la presente edición se enfrenta a su decimoséptima participación en una carrera que por quinto año consecutivo se disputará en Arabia Saudí.

Carlos Sainz

La fuerza de la afición

Nadie diría que Carlos Sainz ya tiene 61 años. Su fenomenal estado de forma física, pero sobre todo el ánimo con el que emprende esta nueva aventura, se empeñan en contradecir la fecha de su partida de nacimiento. Esta vez, además, Sainz cuenta con el extra-boost que supone la “Energía Positiva” de la campaña emocional con que su marca le ha querido apoyar.

Bajo este nombre, los responsables de Audi en España han convocado a todos los aficionados españoles del motor a transmitir sus mensajes de apoyo para la prueba que arrancará el día 5 de enero en la localidad saudita de Al-Ulla.

En menos de una semana llegaron más de diez mil comunicados de ánimo. No solo desde España, sino desde muchos otros países. Y estos están reflejados de una forma muy elegante, apenas visible desde la distancia, en la carrocería del espectacular coche alemán.

Carlos Sainz

 

Todos en Audi unidos y con el mismo objetivo

“Vamos con todo un año más”, le dedica su hijo Carlos Sainz júnior que alguna vez ha comentado que cuando deje la F1 le gustaría correr alguna vez el Dakar. “Dudo que coincidamos”, comenta ‘el Matador’, porque si alguna vez esto llegara producirse, «quién sabe dónde estaré yo por aquel entonces”.

“Let´s go for the win” escribió su compañero de equipo Matías Ekstroem. Y es que en esta carrera, como recuerda Lucas Cruz, “todos los miembros de un mismo equipo luchamos por idéntico objetivo. Sabemos que con un coche solo es muy difícil lograrlo, y que puede que algún día la ayuda que un compañero te pueda prestar en la pista sea fundamental para ello”.

“Agradezco muchísimo todos esos mensajes, ese reconocimiento que, de algún modo me recuerda los mensajes que le mando a mi hijo Carlos la noche antes de cada GP cuando le escribo ‘que sepas que me llevas pegado a ti, empujando el alerón de tu Ferrari’”.

Una apuesta desagradecida

El Audi RS e-Tron dispondrá este año de 15 KW de potencia más. “No es gran cosa realmente. Sobre todo, teniendo en cuenta que nuestro coche pesa 100 kilos más que los de la competencia, por la complicada tecnología que equipa. Pero esto nos permitirá ahorrarnos algunos riesgos excesivos que nos vimos obligados a tomar en el pasado”, comenta Sainz.  “Es complicado que la FIA nos permita disponer de toda la potencia que podríamos tener”, apostilla su copiloto.

Ahora el trabajo que queda, quitarle más peso al coche, es muy complejo porque ya nos hemos acercado al techo de este vehículo”.

Sí ve un Dakar con carburantes sostenibles

Sainz se muestra un poco escéptico ante la posibilidad que los raids, y más concretamente este, se ‘electrifiquen’ en un futuro. “Está visto que no nos aporta ninguna ventaja en relación a la competencia. En cambio, sí que veo un Dakar en el que se utilicen carburantes sostenibles, como ya está pasando en la F1”, dice Carlos.

“La carrera hacia la electrificación parece complicada porque la agenda y los plazos los dicta la política y el marketing. Se debería tener más en cuenta lo que digan los fabricantes de automóviles, las marcas y los ingenieros. A veces en este deporte nos disparamos al pie. Es cierto que hay muchos caminos que tomar. Pero deberíamos ir con más cuidado, porque lo que hoy nos pueda parecer una solución definitiva, puede que dentro de cinco años ya no lo sea tanto” reflexiona alguien con tanta experiencia como Carlos Sainz, y que ha corrido con tantas marcas distintas.

“Audi fue muy valiente por apostar por un coche con una tecnología tan radicalmente distinta a todo lo visto hasta el momento, por un coche que parecía llegado del futuro. Y, en cambio, su apuesta por la sostenibilidad –ese objetivo tan perseguido por todos– no solo no ha sido reconocida por el reglamento sino incluso castigada. Y eso es injusto”.

¿El último baile?

Cuando Audi tomó el camino de los raids con su coche electrificado se planteó un programa a tres años vista, que terminaría en esta edición de 2024. El anuncio de la entrada de la marca de los anillos en la F1 a partir de 2026 parece poner el punto final a la aventura en los desiertos. “Pero nadie sabe qué va a suceder con Audi cuando finalice una edición del rally que promete volver a los niveles de dureza de antaño tras las críticas que la prueba recibió en sus últimas ediciones”, apunta el ganador de tres ediciones del Dakar.

Este año, que podría ser el último de Audi, supone también un cambio de tercio para algunos pilotos. Especialmente los más veteranos –Peterhansel, Loeb, Al-Attiyah, Sainz– que para 2025 cambiarán de equipo, o tal vez incluso se planteen colgar el casco.

Al respecto, Sainz indica: “No sé cual será mi futuro. Ahora toda mi energía se enfoca hacia esta edición de la carrera. Y luego, cuando termine, me haré las preguntas que me formulo cada año, dos o tres días después de concluir la prueba. Valoraré si siguió siendo rápido, si me he divertido, si me compensa el esfuerzo realizado… Porque los años pasan para todos, también para mí, y cada vez me cuesta más prepararme para llegar físicamente a punto para un desafío en el que cada día estás cuatro o cinco horas con las pulsaciones –al menos en mi caso– entre 140 y 165 latidos por minuto».

Carlos Sainz

«Esto no es un paseo»

«Al Dakar hay que llegar bien preparado físicamente, porque luego durante la carrera van apareciendo otros problemas, y todo tipo de ‘goteras’. Esto no es un paseo. Aquí se va al sprint desde el minuto uno. Esto ya no es como antes, cuando las estrategias de navegación podían decidir una carrera”. Y el madrileño lo dice desde la seguridad que le da saberse recuperado al cien por cien de la importante lesión vertebral que tuvo en la espalda en la edición anterior del Dakar.

Sobre ello, Lucas Cruz dice: “Nuestra primera victoria final en el Dakar la obtuvimos con un margen de tan solo 2:12 segundos de diferencia sobre el segundo clasificado. La más corta de la historia. Esto demuestra que aquí hay que ir a por todas siempre, tenerlo todo controlado, empezando por el físico, y buscando rascar una décima aquí, otra allí, una más con estos, otra con lo otro… Sólo así llega la victoria”, subraya alguien tan enfermizamente obsesionado por su trabajo como su chófer.

“Por eso me alegra tanto que Nani Roma –a quien le mando un gran abrazo– vuelva a la carrera tras todo lo que ha tenido que pasar”, dice Carlos Sainz que comenta que “así es el nivel de compromiso y exigencia que demanda este desafío”.

Carlos Sainz

Respetar su decisión

Carlos Sainz reivindica que, cuando llegue el momento de anunciar su futuro, con este equipo o con otro, o incluso con la decisión de retirarse si se diera el caso, “se me respete el derecho que me he ganado a cualquier decisión. La que sea”.

Vaya que si la respetaremos. Aunque es ya muy difícil sentir mayor respeto por este deportista del que siempre le hemos profesado.

Carlos Sainz

 

 

Sobre el autor

Josep Lluis Merlos

Periodista, como Tintin. Cuando empecé a publicar (con 13 años) mis crónicas en la revista Motociclismo, yo quería dar la vuelta al mundo, subirme a la luna en un cohete rojo y blanco y viajar hasta el Tibet en moto. Un día me llevaron a Montjuic, olí la gasolina y me enamoré. Allí fue la primera vez de casi todo. Y aquí sigo, casi 50 años después, escribiendo y hablando de coches y motos, tras haber pasado por unas cuantas revistas, periódicos, emisoras de radio y cadenas de televisión. He visto centenares de carreras en todos los circuitos, pistas, carreteras y desiertos de todo el mundo. Y me siguen gustando tanto como aquel primer día. Pero lo del cohete aún lo tengo pendiente.
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