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¿Caduca la gasolina?

Los últimos meses hemos vivido una situación completamente nueva para todos y que no ha sido nada fácil.

El coronavirus trastocó nuestras vidas obligándonos a cambiar nuestros hábitos y también a abandonar nuestro coche en el garage .

Pasar tanto tiempo con los coches inmovilizado ha generado muchas dudas entre los usuarios, varias de ellas respecto a los carburantes.

¿Caduca la gasolina? ¿Debemos tener en cuenta algunas recomendaciones sobre la gasolina u otros líquidos antes de volver a salir en coche?

Para dar respuesta con la máxima precisión y veracidad posible, nos pusimos en contacto con Repsol quienes, con la colaboración de Repsol Technology Lab, nos ayudaron a resolver todas las dudas.

La estabilidad de los carburantes

Aunque la mayoría de nosotros ni si quiera nos paremos a pensar en ello, lo cierto es que los carburantes deben cumplir unas normas muy específicas.

En el caso de las gasolinas, estas normas vienen recogidas en la norma EN 228 (EN 590 para los gasóleos), y ambas se encuentran traspuestas en España mediante el Real Decreto 1088/2010.

Todos los productos que se suministran en una estación de servicio como puede ser Repsol, deben cumplir con dichas normas para asegurar que cumplen con las propiedades mínimas requeridas, entre ellas la estabilidad.

Dicha estabilidad, requerida por norma, nos asegura que los fluidos de nuestro vehículo, lubricante y combustible, se mantengan estables incluso con el paso de los meses. Eso sí, siempre que la calidad de estos fluidos sea la adecuada.

En este sentido, los usuarios podemos estar tranquilos y en Repsol nos aseguran que la gasolina no caduca y que no será necesario tomar medidas extraordinarias como agotar todo el depósito antes de hacer un nuevo repostaje o vaciarlo por completo, aunque el combustible haya permanecido un par de meses en el depósito.

No todo el combustible es igual

También es importante tener en cuenta que, aunque todo el combustible debe cumplir con esos requisitos mínimos, no todos son iguales.

En el caso de Repsol, cuentan con su propia formulación de componentes, que añaden a las gasolinas y gasóleos base. De esta forma mejoran una serie de propiedades, incluida la estabilidad.

En el caso de que nuestro coche sea de diésel, la compañía petrolera destaca su trabajo en incorporar una fórmula estabilizante, patentada y desarrollada en el Repsol Technology Lab.

Se trata de una composición que aporta mayor estabilidad a los gasóleos cuando se emplean en los nuevos sistemas de inyección common rail o de inyección directa.

Gracias a su componente antioxidante y otro dispersante, y con la incorporación de un desactivador de metales para neutralizarlos cuando están disueltos en el gasóleo, consiguen mantener los sistemas de alimentación e inyección de los vehículos más limpios y protegidos.

Además, también consiguen mejorar la detergencia (factor indispensable para mantener limpias las válvulas de admisión y los inyectores), la inhibición de la corrosión o la disminución de residuos de combustión, entre otras. Todo eso siempre es un plus que ayuda a mantener el motor en buen estado.

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