Alergia y conducción

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La alergia es una molestia que tiene mucha influencia si nos afecta mientras estamos al volante, pudiendo llegar a interferir en la conducción. Y en esta época del año, la primavera, se nota mucho más. La falta de lluvias y la contaminación contribuyen a incrementar los efectos del polen de forma nociva para los conductores.

Según un estudio del Instituto Mapfre de Seguridad Vial cada año mueren más de cien personas en las carreteras españolas a causa de las molestias provocadas por las alergias. En España unos 8 millones de personas están afectadas por estas enfermedades.

ALERGIA Y CONDUCCION

El picor en los ojos, o derramar lágrimas de forma continuada son también molestias que pueden ser fatales en la conducción de un automóvil. Estas patologías provocan rinitis, conjuntivitis y asma bronquial.

Hay un dato que lo dice todo: estornudar cinco veces por minuto dentro de un coche que va a 120 kilómetros por hora supone circular más de 600 metros sin control del conductor.

Alergia a la luz

Determinados conductores manifiestan sentir ganas de estornudar cuando reciben el impacto directo de la luz que les viene de cara, especialmente cuando el sol está próximo a ponerse, al final del día.

El llamado Síndrome Autosómico Dominante de Irrupción Helio-Oftálmica Compulsiva, también conocido como estornudo fótico, es una reacción por la que algunas personas que se exponen a la luz brillante responden involuntariamente con un estornudo.

Como curiosidad, hay que señalar que cuando estornudamos el aire que expulsamos por la nariz lo hace impulsado a una velocidad de unos 60-70 kilómetros por hora.

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Al parecer este fenómeno ocurre únicamente tras haberse adaptado a la oscuridad durante más de cinco minutos, aunque esto no ha sido probado y se han registrado casos contrarios entre personas con el reflejo. Este fenómeno afecta a un 18-35% de las personas, y se transmite genéticamente.

La aparición de este fenómeno nos impide mantener los ojos abiertos durante el estornudo porque al aumentar la presión ocular los globos oculares podrían desplazarse ligeramente en su cavidad.

La solución para evitar estos estornudos que aparecen con el deslumbramiento es tan simple como conducir siempre utilizando gafas de sol.

Existe una cierta asociación entre este tipo de reacción y determinadas crisis epilépticas que aparecen frente a algunos estímulos visuales, como las luces intermitentes o los efectos estroboscópicos.

Del mismo modo, algunos buceadores pueden experimentar crisis epilépticas que hacen su aparición provocadas por el centelleo de la luz solar en las olas del mar.

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¿Remedio o riesgo?

Los antihistamínicos son los medicamentos más utilizados para controlar las alergias, pero a veces estos fármacos suelen producir somnolencia, especialmente si no son de última generación, con los riesgos que ello comporta para una persona que esté conduciendo.

Quien está bajo los efectos de estos fármacos puede tardar más tiempo de lo normal en tomar una decisión, ve disminuida la capacidad de razonamiento y memorización y en ocasiones toma decisiones erróneas.

La automedicación puede comportar la ingesta de un antihistamínico equivocado, lo que incrementa el riesgo de un accidente de tráfico a niveles similares a los de una persona que haya consumido de 0’5 a 0’6 gramos de alcohol por litro en la sangre.

Si además combinamos la ingesta de antihistamínicos con alcohol, se multiplican los efectos sedantes de estos medicamentos.

Recomendaciones imprescindibles para combatir la alergia

  • Llevar las ventanas del coche cerradas.
  • Limpiar el coche a menudo, sobre todo por dentro, para evitar la acumulación de polvo.
  • Evitar conducir durante la madrugada o al atardecer, ya que son las horas de máxima concentración de polen.
  • No aparcar el coche en sitios húmedos (la humedad llevas hongos asociados que pueden entrar al vehículo a través de sus conductos de ventilación)..
  • Empezar los tratamientos con antihistamínicos dos o tres días antes de emprender un viaje por que así los efectos sedantes van disminuyendo a medida que el cuerpo se adapta a la medicación.
  • Utilizar aires acondicionados equipados con filtros especiales contra el polen.

Filtro antipolen

Siempre con filtro

Está demostrado que en un metro cúbico de aire del interior de un coche puede haber 80 mil millones de elementos que provocan alergias, y es que los elementos contaminantes que desembocan en las alergias pueden llegar a niveles de concentración dentro de un vehículo seis veces más altos que los que encontramos al aire libre.

Desde hace tiempo la mayoría de coches ya vienen equipados con filtros anti-polen. De todos modos, los usuarios deben saber que estos filtros deben cambiarse cada 20 o 25 mil kilómetros, sobre todo si habitualmente circulamos por lugares muy contaminados.

Estos filtros llevan un material de fibra sintética cargada con electricidad electrostática que retienen polen, polvo, esporas, hongos, humos y otras partículas. Algunos vehículos también llevan filtros de carbono activo que atrapan gases nocivos y olores.